3 Febrero, 2023
Joaquin Reyes
El mundo del vino es la pasión de Juan Francisco Carmona, actual gerente de Pura Cepa, un restaurante del centro de la ciudad de Murcia que lleva muchos años apostando por la calidad del producto como seña de identidad.

En Costa Rica la expresión Pura Vida es utilizada como sinónimo de bienestar, de sencillez, de calidad de vida. Cuando saludas a un costarricense con la pregunta ¿Cómo te va?, te contestará simplemente Pura vida. En Murcia a la pregunta ¿Cómo te va? podríamos contestar Pura Cepa. Porque este restaurante dirigido por Juan Francisco Carmona y Vanesa Ballesta transmite esa sensación de bienestar, de conocimiento, de respeto por el producto local y de admiración por los productores que trabajan su tierra con conciencia. En Pura Cepa transmiten Pura Vida.

Pero los comienzos no son fáciles y para llegar a este estado de plenitud laboral y personal, Juan Francisco Carmona tuvo que empezar desde abajo. Se crío en Campillo de los Jiménez, una pequeña pedanía de Cehegín, Murcia, donde los chavales solo tenían dos opciones: estudiar o trabajar en el campo. Juan Francisco deja el cole muy joven, así que con 14 años no le queda otra opción que ponerse a trabajar en la tierra. Comienza a trabajar los fines de semana en el restaurante La Muleta, por lo que muy pronto se convirtió en un chaval con mucho dinero que gastar y poco que hacer.

Evitando algún mal mayor, con diecisiete años decide abandonar Cehegín y desplazarse a la ciudad de Murcia donde comienza a trabajar en el restaurante en el que trabajaba como maître su tío, José Picón. Se trataba del conocido Restaurante Raimundo, de Raimundo González, padre de la gastronomía murciana. En el año 2000, con 17 años, comienza a trabajar junto a un gran equipo profesional, que le fue inculcando todos sus conocimientos de la profesión, mientras se empapaba de la cultura gastronómica de una forma natural, sin ser consciente de ello.

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Durante las tardes libres tenía tiempo para la formación. Comenzó a asistir a catas de vino con 17 años sin saber si eso era legal o no. Juan Francisco tuvo la suerte de que, al lado del Restaurante Raimundo, se encontrara la sede de la Asociación de Sumilleres de la Región de Murcia donde empezó a asistir a catas de vino profesionales. Cuando Juan Francisco cumple 20 años, su tío y él deciden emprender un negocio juntos. Inauguran el Café Bar Dos Jotas donde comienzan a trabajar sin cesar. Trabajaban entre quince y veinte horas sin descanso ningún día de la semana.

En 2014 tenía la inquietud de evolucionar montando algo en el centro de la ciudad. Ya disponía de una gran trayectoria y se le presenta la oportunidad de regentar el Restaurante Pura Cepa, que ya llevaba diez años trabajando muy bien, pero que estaba en un momento de bajada. Por lo que en enero de 2014 se queda con su traspaso.

Aquí comienza la evolución de Pura Cepa. El concepto de los antiguos propietarios le parecía muy interesante, por lo que mantiene su esencia y algunos de sus platos más conocidos, pero aportando un aire fresco de cara a los clientes. Comienzan a trabajar más con el producto local en una carta que mezcla toques modernos con cocina mediterránea.

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Ahora sí, podía exponer en una carta todo lo que llevaba aprendido. Gran parte de estos conocimientos han sido adquiridos de la mano de su padre en el mundo del vino, Blas Cerón, que le ha enseñado gran parte de lo que sabe. Esto queda reflejado en la carta de vinos con más de 1000 referencias de todas partes del mundo, donde el 99% son de pequeños productores que trabajan con sus viñas.

En 2021, tras la pandemia, siguiendo su filosofía de vida de hacer las cosas mejor ante la adversidad, realizan la gran reforma de Pura Cepa. Renuevan toda la decoración de los salones y actualizan la cocina, dándole más espacio y mejorando sus instalaciones.

Pura Cepa cuenta con cuatro espacios diferenciados: una barra con mesas altas, un salón comedor en forma de ele y dos terrazas situadas en la Plaza Cristo del Rescate, mirando a la fachada de la iglesia de San Juan, ideal para comer tranquilamente con la familia y donde los niños pueden jugar sin ningún tipo de peligro.

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Como comentábamos, en la carta se conservan a día de hoy algunos de los platos de la antigua gerencia, como las croquetas de gamba roja o la carrillera de cerdo ibérico con patatas paja, a los que se les ha aplicado algún retoque en cuanto a calidad de producto y técnica.

Algunos de los platos estrella son el solomillo de vaca a taquitos y ajos tiernos confitados, la berenjena Raimundo, que hace un homenaje a este plato icono de la gastronomía murciana. En su carta siempre encontramos platos con guiños a la cocina murciana, como el saam de panceta de chato murciano, versión del conocido plato de Daviz Muñoz, el pan de cristal con frito murciano y bacalao o el calabacín al pesto y parmesano, un plato italiano con toques murcianos.

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En los postres aparece de nuevo esa pasión de Juan Francisco por el mundo del vino, en esta ocasión por los vinos de Cádiz, tierra que adora, con la tarta de queso de Grazalema y palo cortado. Y, de nuevo, otro guiño a la tierra con la crema de limón murciano tostada, homenaje a los cítricos murcianos.

Con todo esto, a día de hoy en Pura Cepa han conseguido el equilibrio empresarial y económico para conseguir hacer lo que aman, sin cerrar las puertas a nuevos proyectos. Ahora están en la fase de intentar mejorar la experiencia para ofrecer lo mejor a sus clientes, con la idea de seguir compartiendo y disfrutando de lo que han conseguido: transmitir la Pura Vida.

Plaza Cristo del Rescate, 8
Murcia Murcia
España

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