Areoso Beach Club

Areoso Beach Club, el chiringuito slow que huye de masificaciones
Areoso Beach Club
2 Septiembre, 2026
A tiro de piedra del islote del mismo nombre, Areoso es un remanso de paz, un auténtico paraíso en la Tierra donde disfrutar de unas tapas divertidas a partir de producto local, alquilar un kayak o una bici para recorrer el entorno o deleitarse con una de las mejores puestas de sol de las Rías Baixas.

A Illa de Arousa es uno de los destinos de moda en Galicia. En los últimos años, este municipio de las Rías Baixas ha acabado de explotar turísticamente gracias a su privilegiada ubicación, a la idiosincrasia propia de las islas, a sus espectaculares playas, su naturaleza y puestas de sol y a una gastronomía que, inevitablemente, mira al mar. Cruzar el puente que une este municipio con Vilanova de Arousa es entrar en uno de los grandes atractivos turísticos de la costa pontevedresa, con un litoral plagado de calas y arenales familiares, espacios naturales protegidos y barrios marineros de intensa actividad, con pescadores y mariscadores en plena faena. Pero entre tanto trajín turístico, todavía encontramos rincones poco masificados donde parece detenerse el tiempo, que recuerdan a esas vacaciones “de la infancia” donde apenas había otra preocupación que descansar.  

Eso es Areoso Beach Club, un chiringuito que –pese a lo rimbombante de su nombre– proporciona todos esos ingredientes que uno busca cuando está de vacaciones: tranquilidad, desconexión, cierta privacidad, actividades de ocio, contacto con la naturaleza y gastronomía de primer nivel. 

Info adicional:

Punta Quilma
36626 A Illa de Arousa Pontevedra
España

686 47 96 69
De 11 a 23 h (cocina de 13 a 16:30 h)

El establecimiento tiene la base en la empresa de turismo activo Arousa Kayaks, que nació para ofrecer la posibilidad a los visitantes de recorrer A Illa de Arousa “de otra manera”. Así, dispone de un servicio de alquiler de bicicletas y de piraguas, con los que poder acercarse al Parque Natural de O Carreirón (por tierra) o al islote de Areoso, una duna de arena blanca en medio de la Ría que se ha colado en las preferencias de los turistas en los últimos años (tanto, que la Xunta ha tenido que implementar un sistema de permisos para controlar el acceso). “A partir de ahí, empezamos a buscar un punto al que la gente que hiciera kayak pudiese venir, tomarse una cerveza y picar algo… Y creamos Areoso Beach Club, integrado totalmente en el paisaje”, explica David Mochales, uno de sus propietarios. Porque todo lo instalado, desde la cocina al mobiliario, se puede retirar sin dañar la parcela.  

El lugar elegido para el chiringuito es Punta Quilma, al oeste de A Illa de Arousa, el punto en tierra más cercano a Areoso, a apenas 1,2 kilómetros en línea recta. Desde su espléndido mirador se divisa San Vicente do Mar (O Grove), la isla de Sálvora (perteneciente al Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia) y el Parque Natural de O Carreirón. Y en su pequeña cala rodeada a rocas, el baño es imperdonable. “Estamos en una localización privilegiada, en uno de los mejores sitios de A Illa porque no se masifica; esto tienes que conocerlo y saber llegar. La zona oeste de A Illa es más rocosa, aquí rompen los temporales, por eso no hay playas grandes sino calas más pequeñitas que garantizan la tranquilidad y casi la privacidad. Pero tiene su encanto, ideal para venir en pareja o con amigos”, describe Mochales.  

Areoso Beach Club

Lo común a toda la clientela de Areoso Beach Club es que todos ellos van buscando algo diferente. “Alguna gente se lo encuentra de repente y otros muchos vienen porque el boca a boca nos funciona muy bien. Por eso hay un cruce de clientes muy interesante”, replica Waldo Otero, otro de los propietarios y nieto del antiguo barquero que trasladaba a la gente al “continente” (como lo denominan los isleños). A todo ello se une el área de estacionamiento de caravanas gratuito con que cuenta el chiringuito, y que permite a las familias aparcar su vehículo durante varios días y disfrutar de los servicios del establecimiento. “Tenemos gente que viene todos los años –explica Otero– que ha hecho amistades con otros campistas… Llegan aquí y están en el paraíso. Incluso a veces les ofrezco que vayan hasta Combarro, Sanxenxo o San Vicente y prefieren quedarse porque están de cine. Descansan, no tienen que mover el coche, se bañan en la playa, dan un paseo en kayak o en bicicleta, van a las rocas y ven los peces, se toman algo o comen sin aglomeraciones…”.  

Areoso Beach Club

Precisamente, la parte gastronómica es una de las fortalezas de Areoso Beach Club, que ya desde por la mañana es un puro hervidero. Los primeros clientes son aquellos visitantes que aprovechan las horas más frescas del día para hacer senderismo, cicloturismo o alquilar un kayak para acercarse a Areoso. “Tras la hora del café comenzamos con los aperitivos y pronto ya la cocina está a tope”, detalla David Mochales. En horario ininterrumpido de 13.30 a 17.30 h, de la cocina abierta salen todo tipo de raciones para compartir a partir de producto de cercanía (el establecimiento está integrado en Slow Food Compostela) pero con un guiño moderno y divertido. “Si podemos, empleamos todo el entorno. Claro, los langostinos y la merluza no, porque no los hay en la Ría de Arousa, que si no, también serían de kilómetro 0”, bromea Mochales. “Compramos el pescado todos los días en la lonja –añade– para tener producto fresco y de la máxima calidad, que nos permita tener platos diferenciales sin apenas tocar la materia prima; dejamos que hable por sí sola, sin enmascararla”. De ello se ocupa el equipo que comanda el chef Rubén García –aunque este año se ausentará por problemas de salud– y que puede llegar en total a unas 30 personas. “Al final, cuando estamos a pleno rendimiento alcanzamos los 200 comensales, y en eventos puntuales incluso hemos superado esa cifra”, explica Waldo Otero. Eso sí, están dándole vueltas a la posibilidad de eliminar la reserva previa, asegurando en todo caso que “nadie que venga a Areoso se va a ir sin comer”.  

Areoso Beach Club

De la carta destacan sus entrantes, donde mandan los pescados de la Ría como las xoubas (sardinillas) en aceite y cítricos, el pastel de chipirón en tinta o el escabeche suave de mejillones, con incorporaciones de temporada como los clásicos pimientos tipo Padrón. Del mar continúan propuestas tan suculentas como el chili de mejillones, la tempura de merluza de pincho lima-limón, el pulpo asado con patatas y queso DOP San Simón da Costa o la zorza marina, ideales para acompañar con una cerveza o un albariño de las Rías Baixas. Los woks también tienen muy buena salida, como el de pil pil thai de vieiras, al igual que las ensaladas o alguna de las opciones de carne, con la sempiterna ternera gallega siempre presente.  

Areoso Beach Club

“Por la tarde viene mucha gente a tomarse un cóctel o una cerveza, a admirar la puesta de sol y a deleitarse con música en directo”, explica Mochales. Y es que Areoso –que no cuenta con servicio de cenas– aprovecha hasta la última hora solar para llenar de actividad las tardes estivales. “En cuanto se empieza a poner el sol, creamos espacios chill out con cojines y pufs que son ideales para despedir el día”, detallan los propietarios.  

Areoso Beach Club

Areoso Beach Club está abierto desde Semana Santa, muy sujeto a la climatología local. “Lo que nos estaciona es el clima. De hecho, si viene un enero bueno ya está sonando el teléfono para preguntar si estamos abiertos”, apunta Waldo Otero. Pero, aunque el chiringuito no lo esté, el servicio de kayaks y bicicletas sí está operativo, porque A Illa de Arousa merece ser conocida y visitada durante todo el año.  

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