Foradada Mar
Foradada Mar se ha convertido en uno de esos restaurantes para comer en Mallorca que justifican por sí solos una escapada a la Serra de Tramuntana. Aquí, el producto local y una cocina de tradición sincera dialogan constantemente con el paisaje, creando una propuesta que los sitúa entre uno de los restaurantes de costa más especiales de Mallorca.
Diseminado Sa Foradada, 2
07179 Deià Balears
España
Primero, un poco de historia
La historia de este lugar está inevitablemente ligada a la figura del Archiduque Luis Salvador de Austria. Fascinado por la isla balear, dedicó gran parte de su vida a recorrer, documentar y proteger la Serra de Tramuntana cuando todavía nadie hablaba de conservación del patrimonio natural. Gracias a sus escritos, conocemos cómo era la isla a finales del siglo XIX, y gracias a su empeño por preservar fincas, caminos y miradores hoy seguimos disfrutando de algunas de las escenas más maravillosas del Mediterráneo prácticamente intactas.
Todavía hoy es posible recorrer parte de aquellos senderos históricos que atraviesan pinares, acantilados y antiguos caminos de piedra seca hasta llegar a Sa Foradada. De hecho, es una excursión obligada si se quiere disfrutar de una mesa en esta antigua casa convertida en restaurante con vistas al mar de Mallorca. Las cabras montesas acompañan el recorrido y cada curva regala una nueva perspectiva. También existe una segunda forma de llegar: por mar. De hecho, muchos visitantes lo eligen como restaurante para comer en Mallorca, fondean frente a la pequeña cala de aguas cristalinas situada bajo el restaurante, frente a la gran roca, y aprovechan para darse un baño en esas aguas turquesa para después disfrutar de la suculenta gastronomía con vistas que ofrece. Llegues desde donde llegues, es un premio.
Su impronta: producto y fuego
El azul intenso del mar, la silueta inconfundible de Sa Foradada y la calma que envuelve este rincón de Deià crean una atmósfera difícil de replicar. Al llegar abajo, se siente paz. Sin embargo, sería injusto pensar que el protagonismo recae únicamente en el entorno. La cocina encuentra su propio lenguaje a través de una carta que reivindica la despensa mallorquina, los sabores mediterráneos cocinados a la leña y el respeto absoluto por la materia prima convirtiéndolo en uno de los restaurantes de la costa de Mallorca más singulares.
Y es que aquí, la brasa, no es un recurso más. Este es el único restaurante de la Serra de Tramuntana aprobado para cocinar íntegramente con fuego de leña, una leña que además procede de la propia finca y de los trabajos de mantenimiento del entorno. Entonces, podéis imaginaros el resultado de los platos, ¿verdad?
Buena parte del pescado y marisco llega directamente desde la lonja de Sóller, permitiendo trabajar con capturas frescas y de proximidad que reflejan la riqueza de las aguas de la costa norte de Mallorca. Una filosofía que encuentra en el producto local y en la cultura gastronómica de la isla sus principales pilares.
En este escenario excepcional encontramos la propuesta gastronómica liderada por el chef Javier Ruiz Sevilla, con una trayectoria culinaria digna de nombrar. Su formación en el Basque Culinary Center le llevó a pasar por cocinas de alto nivel como la de Quique Dacosta, Marc Gascons o la de Dabiz Muñoz, demostrando así la estima y el respeto por el recetario y el producto en cada detalle.
Empezamos con un platillo fuera de carta que nos parece una magnífica bienvenida al verano mallorquín: gazpacho de sandía. Refrescante, aromático y ligero, refresca el paladar en un día soleado y nos prepara a todo lo que está por venir.
Le siguen unas ostras. Aquí no hay secretos y es que demuestran la excelencia del producto. Somos fans de las gildas, así que teníamos que probarlas, con un pan crujiente en la base.
La siguiente parada nos lleva directamente a la lonja. Llegan las gambas preparadas a la brasa, uno de esos platos que demuestran que cuando el producto es excepcional, poco más hace falta (solamente un buen chorro de aceite de oliva virgen extra). El fuego aporta delicadas notas ahumadas mientras preserva toda la jugosidad y el dulzor natural del crustáceo. Un bocado que resume a la perfección la filosofía de la casa.
Estamos sentados en la mesa, y los aromas que escapan de su cocina abierta llegan sin avisar. Decidimos continuar con uno de los grandes protagonistas de la carta: un arroz. Elegimos el arroz seco de bogavante Su aspecto ya anticipa lo que vendrá después. Un fondo intenso, donde cada cucharada concentra todo el sabor del Mediterráneo. El bogavante, un auténtico espectáculo que invita a olvidarse de los cubiertos y ensuciarse las manos. Sin duda, es uno de esos arroces que obligan a volver una y otra vez a la paella y que hacen comprender por qué tantos navegantes encuentran aquí una parada obligatoria.
Pero todavía quedaba uno de los platos más memorables de la jornada y es que no podíamos irnos sin probar uno de sus pescados a la brasa. Llega a la mesa un magnífico cap roig cocinado a la brasa. Considerado uno de los pescados más apreciados de nuestras costas, su carne firme y delicada encuentra en el fuego el aliado perfecto. El resultado es un plato elegante y honesto.
Y aunque la comida ya nos había conquistado por completo, todavía quedaba espacio para el capítulo dulce. Empezamos con una excelente tarta de queso, cremosa y equilibrada, de esas que nunca fallan. Sin embargo, el verdadero hallazgo aparece después. Frutos rojos cocinados a la brasa acompañados por un helado de yogur. El calor transforma la fruta, concentra sus azúcares naturales y aporta matices inesperados que encuentran el contrapunto perfecto en la frescura y ligera acidez del helado. Original, elegante y absolutamente delicioso. Nuestro favorito para un final de tarde perfecto.
Foradada Mar ofrece algo cada vez más difícil de encontrar: una experiencia donde paisaje, historia y gastronomía con vistas conviven con absoluta naturalidad. Una cocina profundamente ligada al territorio, que encuentra en las brasas, en el producto local y en el Mediterráneo su mejor forma de expresión. Sin lugar a dudas, un lugar donde comer bien en Mallorca.