Cada estación revela un Empordà diferente. En verano el paisaje se llena de vida y el aire huele a pino y sal. En invierno, la calma invita a descubrir el territorio desde otra perspectiva. A pocos minutos del centro de Begur, rodeado de vegetación y con vistas a las colinas del Baix Empordà, Ses Vinyes es uno de esos restaurantes donde el entorno acompaña la experiencia con la misma naturalidad que la cocina. Al frente de los fogones está Iván Beumala, que hace cinco años inició una nueva etapa al frente de la cocina de Ses Vinyes. Junto a un equipo que lo acompaña desde hace años, ha construido una propuesta basada en el producto de temporada, el respeto por la cocina ampurdanesa y una forma pausada de entender la gastronomía.
En Begur, donde las buenas mesas forman parte del paisaje, encontrar una cocina con personalidad propia marca la diferencia. La propuesta de Iván Beumala parte de la tradición ampurdanesa, pero la aborda con una mirada personal, en la que técnica y creatividad se ponen al servicio del producto para dar lugar a versiones propias de algunos de sus grandes clásicos.
Camí ses Vinyes, 15
17213 Begur Girona
España
La carta cambia con las estaciones y con la disponibilidad del producto. Los tomates del huerto de Llofriu solo llegan a la mesa cuando alcanzan su mejor momento. Lo mismo sucede con los pescados de lonja o con los arroces elaborados con arroz de Pals, una de las especialidades de la casa. A ellos se suman propuestas de montaña como el entrecot o el solomillo de ternera de Girona, reflejando ese equilibrio entre mar y montaña tan característico de la cocina del Empordà.
Quienes quieran descubrir la propuesta de una forma más completa pueden optar por alguno de los menús degustación, que cambian a lo largo del año siguiendo el mismo criterio de temporalidad que el resto de la carta. El recorrido está pensado para que cada plato conduzca al siguiente con naturalidad, sin artificios y dejando siempre el protagonismo al producto.
La croqueta galardonada que se ganó un lugar en la carta
Cada primavera, Begur celebra la campaña gastronómica del Peix de Roca, una cita imprescindible para los restaurantes de la localidad. Fue allí donde Iván Beumala presentó una croqueta de pescado de roca rebozada con arroz liofilizado que acabó alzándose con el primer premio.
Lo que nació como una receta para el concurso terminó convirtiéndose en uno de los imprescindibles de Ses Vinyes. Su textura ligera y especialmente crujiente la ha consolidado como uno de los aperitivos más solicitados por quienes visitan el restaurante.
Ese mismo afán por revisar las recetas tradicionales se percibe en otros platos de la carta. Las patatas bravas esconden una técnica propia que potencia su textura, mientras que el steak tartar se termina delante del comensal, añadiendo un gesto de cocina en directo que acompaña la experiencia con naturalidad.
La propuesta dulce también merece una mención. El restaurante cuenta con obrador propio, donde elabora buena parte de sus postres. Entre ellos destaca un xuixo de Girona reinterpretado mediante una técnica propia que conserva la esencia del dulce tradicional, pero consigue una textura más ligera y delicada.
Más que reinventar la cocina catalana, Ses Vinyes apuesta por mirar el recetario del Empordà desde el respeto, incorporando pequeñas evoluciones que enriquecen cada plato sin perder de vista su origen.
Comer sin prisas, como parte de la experiencia
En Ses Vinyes, la experiencia continúa mucho después de que llegue el último plato. La terraza, rodeada de vegetación y abierta al paisaje del Baix Empordà, invita a alargar la sobremesa mientras cae la tarde y el aroma de los pinos envuelve la finca. No hay turnos de mesa: quien reserva puede disfrutar de la comida o la cena sin mirar el reloj, un detalle cada vez menos habitual en plena Costa Brava.
El restaurante abre durante todo el año y recibe tanto a los huéspedes del Hotel Mas Ses Vinyes como a quienes se acercan únicamente para disfrutar de su cocina. También ofrece desayunos abiertos al público, con una propuesta basada en productos frescos y de proximidad que mantiene la misma filosofía que define el resto de la carta.
En sala, el servicio acompaña con discreción y cercanía. La bodega reúne más de un centenar de referencias, con una presencia destacada de vinos del Empordà, y el sumiller orienta cada maridaje para que acompañe la propuesta gastronómica sin imponerse a ella.
Algunos platos incorporan un pequeño ritual que aporta valor a la experiencia, como el steak tartar que ya comentábamos, o los crêpes Suzette, flambeados al ron, que recuperan la elegancia del servicio de sala clásico, un gesto ya poco frecuente que aquí encuentra su lugar con total naturalidad.
El trabajo de Iván Beumala y de su equipo ha sido reconocido por la Guía Repsol 2026 y por el sello de Cuina de l'Empordanet, dos distinciones que avalan su compromiso con el producto, la cocina y la identidad gastronómica de la comarca.
En Begur no faltan buenos restaurantes, pero Ses Vinyes ha sabido encontrar una personalidad propia sin necesidad de seguir tendencias. Lo consigue a través de una cocina honesta, construida desde el respeto por el producto y el ritmo de las estaciones, donde conviven el pescado de lonja, el arroz de Pals, la ternera de Girona y una forma de cocinar que entiende la tradición como un punto de partida, nunca como un límite.
Quien se siente a esta mesa descubrirá una cocina profundamente ligada al Empordà, donde el paisaje también se cuela en el plato y donde comer sigue siendo, por encima de todo, una invitación a disfrutar sin prisas.