Mas Romeu
A las afueras de Lloret, donde el ruido de la Costa Brava más turística empieza a desvanecerse, Mas Romeu lleva desde hace cuatro décadas defendiendo una idea casi tozuda: que una buena cocina es el fundamento de la felicidad, como decía Escoffier, y que esa frase no se cumple con atajos. Detrás del restaurante hay una misma familia al frente del proyecto desde el primer día, y esa continuidad —generación tras generación, sin sobresaltos— es, probablemente, la razón última de que la casa tenga el carácter que tiene. La masía que la aloja ha ido creciendo con los años hasta sumar varios comedores —uno reservado para grupos pequeños, de seis a doce personas, otros de tamaño medio y un salón que llega a los 200 comensales, pensado para bodas, comuniones y comidas de empresa— sin perder por el camino el aire de casa que la distingue.
Lo de "casa" no es una licencia poética. Cuando llega el buen tiempo, la terraza de Mas Romeu se llena de sombra gracias a unos árboles que llevan ahí, presumiblemente, casi tanto como el propio negocio, y las cenas se alargan con esa lentitud que solo regalan los lugares que no tienen prisa por dar la vuelta a las mesas.
En la cocina, aquí se investiga hacia atrás, pero se sirve hacia delante: la filosofía de Mas Romeu pasa por respetar la tradición sin quedarse anclados en ella, adaptando recetas clásicas a presentaciones más actuales, sin que el producto pierda nunca el protagonismo. Esa apuesta por la proximidad se nota especialmente en el pescado y el marisco, gran parte del cual llega directamente de la lonja de Blanes, a un paso de allí. El resultado es una carta que respira Costa Brava por los cuatro costados: el suquet de rape con bogavante, las gambas de Blanes, la parrillada de pescado y marisco de la costa o los arroces de la casa conviven con clásicos como el timbal de foie con manzana, los caracoles a la llauna o el solomillo de buey a la sal.
Quien piense que esto se queda en nostalgia bien presentada se equivoca: la bodega de Mas Romeu tiene su propio prestigio, con una carta de vinos que se ha llevado más de un premio CARTAVI a la mejor de Cataluña, prueba de que la tradición, cuando se cuida, también sabe ponerse al día.
Pero si hay algo que define de verdad la personalidad de la casa son sus Jornadas Gastronómicas, una costumbre que arrancó en 1992 y que no ha dejado de celebrarse desde entonces. Bacalao, alcachofa, gamba y arroz se turnan a lo largo del año como protagonistas absolutos de la carta, cada uno en su momento justo, cada uno con el peso que merece. No es marketing de temporada: es calendario agrícola convertido en menú.
Todo este recorrido —42 años sosteniendo el mismo criterio sin que se le note el cansancio— le ha valido a Mas Romeu un hueco en la Guía Michelin y el Travellers' Choice de TripAdvisor en 2022, dos reconocimientos que no suelen coincidir con la palabra "rutina", pero que en este caso conviven sin contradicción.
Mas Romeu no necesita reinventarse para seguir siendo un referente. Su mayor fortaleza continúa siendo la misma que hace más de cuatro décadas: una cocina catalana honesta, elaborada con producto, oficio y respeto por la tradición. En un mundo donde todo parece acelerarse, esta masía recuerda que el verdadero lujo sigue siendo sentarse a una buena mesa, disfrutar sin prisas y convertir cada comida en un recuerdo.