Situado en El Milà (Tarragona), Mas Bell es una opción singular en la oferta gastronómica de la comarca del Alt Camp. Esta casa señorial, rodeada por seis hectáreas de terreno, ha diseñado un modelo de calçotada que se aleja de la dinámica habitual. En un sector marcado a menudo por la alta rotación de mesas y las aglomeraciones, el proyecto apuesta por un servicio exclusivo y sin urgencias horarias.
Con un calendario de apertura limitado a viernes, sábados y domingos, Mas Bell ofrece un único pase por jornada. Este sistema elimina la presión de los segundos turnos y permite alargar la sobremesa hasta las 19 h, priorizando el confort y la privacidad del comensal.
T-722
43143 El Milà Tarragona
España
Un refugio con alma ‘slow’
La propiedad destaca por su valor histórico y su lograda rehabilitación, que ha sabido combinar la piedra vista de los muros centenarios con un interiorismo rústico contemporáneo. El recinto cuenta con acceso independiente, parking privado y una distribución versátil: una sala principal con capacidad para 80 personas y seis reservados para grupos de entre 4 y 22 comensales.
Más allá del espacio físico, el factor diferencial reside en la dedicación a cada mesa. Para sus responsables, la atención cuidada es lo que define el carácter de la casa: "El cliente se tiene que sentir acompañado. Es un servicio personalizado donde el precio va acorde con la comida, el entorno y el trato".
El ritual gastronómico: del jardín a la brasa
La experiencia culinaria trasciende el simple acto de comer: se plantea como un recorrido por la finca. La bienvenida tiene lugar en las zonas exteriores, donde se recibe a los asistentes con una copa y se ofrece un aperitivo vermut en los mismos jardines de la masía.
Ya en mesa, el menú se centra en la calidad de la materia prima: Calçots de Valls con Indicación Geográfica Protegida (IGP) y su salsa icónica, servidos sin límite de cantidad. La selección carnívora incluye costillas y medianas de cordero, longaniza y butifarra negra, con guarniciones de alcachofa y judías del ganxet, todo ello junto al imprescindible pan con tomate y aceite de Mas Montseny. El festín se marida con vinos de la tierra y cava.
El restaurante contempla también las necesidades dietéticas actuales, ofreciendo opciones para celíacos y un menú de calçotada íntegramente vegetariano que sustituye la carne por una generosa parrillada de verduras de temporada.
Sobremesa, eventos y territorio
El broche dulce se mantiene fiel a los cánones con la crema catalana y la naranja con azúcar, ideal para refrescar el paladar. Pero en Mas Bell, el postre es solo el preludio de una larga sobremesa: la conversación se traslada a los jardines, donde el café y la copa se disfrutan sin prisas, honrando esa filosofía ‘slow’ que distingue la visita.
Cabe recordar que la actividad de la finca es estacional. La temporada de calçots se extiende hasta finales de marzo, momento en el que la masía se transforma para acoger bodas y eventos exclusivos, aprovechando la polivalencia del recinto.
Para quienes busquen redondear la escapada, la ubicación en El Milà es estratégica. La propuesta invita a combinar la gastronomía con la cultura, abarcando desde el descubrimiento del Museu Casteller de Valls hasta el oleoturismo y las catas en bodegas vecinas de referencia.
- Fotografía: Alba Marine.