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Creativa.  La Santa.
Ctra N-260 km 128, Ribes de Freser.(Girona)

La Santa: desconexión y 'slow food' en plena naturaleza

Anna Mas 13/12/2021

La Santa de Ribes de Freser es un oasis de tranquilidad en la comarca del Ripollès (Girona). Situado en una casa solariega con mucha historia y rodeado de árboles milenarios, este mágico restaurante del Pirineo gerundense ofrece una cocina tradicional con aires innovadores. La base de sus platos es el cuidado de la materia prima: de temporada, ecológica y Km 0.

Dicen que los que construyeron la casa solariega de Angelats Hotel no querían que nadie la encontrara. Y cuando llegas, te das cuenta de que lo consiguieron. A pesar de estar a tan solo 3 minutos de Ribes de Freser y a 5 del cremallera que sube a la estación de esquí de la Vall de Núria, el restaurante La Santa, situado en el hotel rural Angelats Hotel, está literalmente rodeado de naturaleza. Se encuentra en pleno Pirineo gerundense, en una finca de 70 hectáreas en la que se puede pasear bajo árboles milenarios (con robles catalogados como los más antiguos de Catalunya) o entre cascadas del río Angelats. Realmente, una desconexión total que ya augura una experiencia inolvidable y reparadora.  

La Santa

La filosofía de La Santa es la desconexión, la tranquilidad, la magia. El restaurante se ubica en la antigua capilla de esta masía del siglo XVIII que sirvió de casa de vacaciones a la familia Batlló (reconocida familia de la burguesía catalana de principios del siglo XX). "El entorno es muy especial —explica Cristina—. Los que vienen aquí buscan naturaleza, desconexión y paz". En esta línea, la esencia de la cocina es la tradición, el Km 0 y el producto ecológico. Se define como slow food (movimiento que apuesta por una alimentación consciente, sostenible, ecológica y de proximidad) y utilizan los productos locales que tienen a su alcance. "Cada semana recorremos las granjas para elegir la carne, los quesos artesanos, la verdura… El Ripollès es otro mundo y los productos los tiene que ir a buscar uno mismo", comenta la propietaria. 

Cocina tradicional con aires sorprendentes 

El chef es Moisès Matiguan, un joven cocinero con una amplia experiencia y con una gran pasión por su trabajo. El resultado es una cocina tradicional con toques sorprendentes y deliciosos. "Damos una vuelta más a los platos de toda la vida", asegura Cristina. Así, uno de los platos estrella de la carta es la costilla de cerdo ecológica cocinada 9 horas a baja temperatura con salsa barbacoa y puré de zanahoria con toques cítricos. Otras propuestas que hacen felices a la clientela es el pulpo a la brasa (parrilla) con falso nigiri de patata, tierra de aceituna negra y alioli de pimentón, o los huevos fritos ecológicos KM 0 con un nido de patata paja y virutas de jamón. Y una vuelta más para los amantes del arroz: arroz meloso de conejo con anguila ahumada y mayonesa de algas.  

La Santa

"Cuidamos mucho la materia prima —explica Cristina— y tenemos un producto ecológico. También ofrecemos propuestas veganas y vegetarianas; en definitiva, lo que queremos es que todos nuestros clientes se sientan a gusto". Tanto es así que incluso han creado una carta para los más pequeños, con libritos de lomo rellenos de jamón dulce y queso, macarrones boloñesa o hamburguesa con patatas. Y si vas a La Santa, lo que no puedes es saltarte los postres, todos deliciosos, como el cremoso de chocolate Ariaga 66% con coco, frutos rojos, AOVE y crujiente de pan; o la espuma de crema catalana con galleta de caramelo y almendras. 

La Santa

Románticos de noche, familias y amigos de día 

La Santa es un restaurante con un público heterogéneo, que cambia entre los almuerzos y las cenas. Mientras para cenar tiene un cliente mayoritariamente formado por parejas que disfrutan de una comida romántica en un entorno mágico —sobre todo huéspedes que han pasado o pasarán la noche en el hotel rural— los mediodías son para las familias y los grupos de amigos, que celebran alguna fecha especial.

La Santa

En La Santa se renuevan algunos platos cada temporada, según los productos propios de cada estación. El precio medio por un almuerzo o cena es de entre 30 y 35 euros, y está abierto de jueves a lunes, de 13 a 17 h y de 20 a 23 h. 

Para desconectar del estrés urbano y cargar pilas, esta es una magnífica propuesta de fin de semana. Y además, en la misma finca hay marcadas rutas de senderismo para disfrutar al máximo del encanto y de la paz del Pirineo de Girona.  

Fotos: Martí Artalejo.

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