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De Tapas.  La Subhasta de l’Estany.
Platja de l'Estany, L'Ametlla de Mar.(Tarragona)

La Subhasta de l’Estany, degustación marinera en la Ametlla de Mar

Cristina Valls 13/08/2020

Con el lema ‘sin estaño no hay verano’, el chiringuito La Subhasta de l'Estany invita a todo el mundo a conocer el mundo marinero a través de sus sugerencias culinarias. Día tras día, y dependiendo de la Llotja de la Ametlla de Mar y la inspiración de los cocineros, un equipo de una decena de personas da importancia al pescado de proximidad, fresco y de calidad. Junto a un estaño natural, la estampa es inmejorable.

Con Lourdes Núñez al frente, La Subhasta de l'Estany no se trata de un chiringuito cualquiera, se pueden probar arroces de todo tipo, inéditos, así como marisco y, llegada la noche, carpaccios, tabla de quesos y diferentes tapas. Además, los fines de semana hay actuaciones musicales en vivo, espectáculos en los que se garantiza en todo momento la distancia de seguridad.  

La emprendedora Lourdes Núñez (34) siempre tiene ideas de proyectos relacionados con la restauración. “Estudié turismo, pero al fin y al cabo, está muy ligado a la restauración. La cuestión principal es que conozcas tu territorio y lo puedas dar a conocer y promocionarlo en la mesa”, manifiesta Núñez.

Hace dos años que tiene abierto el negocio, antes ya había un chiringuito pero el concepto era otro. Núñez ya tenía experiencia en el terreno de la restauración. Tiempo atrás, había sido socia de un espacio gastronómico llamado La Subhasta, situado en el municipio de la Ametlla de Mar y junto a otros dos chicos más. “Me desvinculé en octubre del año pasado. Quería emprender por mi cuenta, algo que fuera más con mi carácter: la playa, el mar. Aquí trabajamos en un emplazamiento privilegiado y con una filosofía muy concreta”, dice la propietaria del negocio.

La Subhasta de l'Estany cuenta con un equipo de nueve trabajadores (con dos cocineros) y abren de las 10 horas de la mañana hasta las dos de la madrugada entre semana y los fines de semana, hasta las tres. “Son muchas horas y dividimos la jornada en dos turnos”, concreta.

Preguntada por cómo han pasado el coronavirus, Núñez reconoce que “no nos podemos quejar”. Según su experiencia, la gente está buscando más lugares al aire libre y estar más en contacto con la naturaleza. “Hemos salido reforzados de esta situación según nuestro parecer. Vemos gente que va con más cautela. Hemos aplicado las medidas de protección y medimos  distancias”, explica. Durante el confinamiento no activaron ningún servicio a domicilio propiamente, pero al ser servicio de temporada “abrimos del 15 de junio al 15 de octubre aproximadamente”. Dependen mucho del tiempo y del temporal de mar. El coronavirus no afectó al negocio, pues todavía no habíamos abierto. Lo que no sabíamos era si podríamos abrir con normalidad”, reconoce. Al final, decidieron que tenían que hacerlo.

Restaurant La Subhasta de l'Estany

La reactivación del negocio

La convivencia con la pandemia está garantizada, al menos en el caso de La Subhasta de l'Estany, y la reactivación del negocio ha ido funcionando de forma organizada y tranquila. “Los fines de semana mantenemos unas actuaciones musicales, a pesar de que la gente no puede bailar. El año pasado se creaba otro ambiente, pero la gente se va habituando”, menciona. La cantidad de gente que puede llegar al chiringuito de Núñez es bastante numerosa. Pueden atender cerca de unas ochenta personas a lo largo del día. “A pesar de que es un chiringuito pequeño, lo cocinamos todo aquí. Los arroces, entrecots, lo que convenga. Para comer nos repartimos los turnos, eso permite que más gente pueda disfrutar de nuestra gastronomía. Hemos llegado a tener 90 personas en momentos puntuales y hecho cerca de una cuarentena de arroces”, destaca. De hecho, no habla de ‘paellas’, sino de arroces. “Nuestro cocinero siempre habla de la forma de cocinar y del recipiente y que lo que él hace son arroces”, señala.

Una de las ventajas de tener las dimensiones que tienen es que siempre hay lugar para comerse un arroz, a pesar de que recomiendan pedir cita previa por teléfono (621343542). El ritmo durante el verano es intensifica del 1 al 15 de agosto , es cuando más reservas les llegan, “se hacen con uno o dos días de antelación”, acota.

La inspiración del cocinero y la Llotja de la Ametlla 

La carta de La Subhasta de l'Estany no es una selección fija, puesto que depende de lo que se pesca y lo que no. Por lo tanto, van añadiendo sugerencias a su pizarra. Productos frescos y de calidad, propios de la Ametlla. “Por ejemplo, hoy tenemos un arroz, el de l'Estany, al que le añadimos ‘castanyons’ y ‘foteses’. Esto es muy típico de aquí. Los castanyons son unas sepias pequeñas que tienen tinta y que hacen del arroz una tipología intermedia del negro y el marinero”, matiza la experta. Ella procede de familia pescadora y controla bastante de este tema. Incluso, asegura, “no se puede encontrar de un arroz como el de l'Estany en otra parte”. “Intentamos dar importancia y valor a muchos pescados del territorio y con el negocio lo resaltamos. Alguna vez he ido a pescar, es un trabajo muy duro y lo he vivido en casa desde siempre. Es muy bonito ver y conocer el pescado que comes. Cuando vamos a la pescadería no nos damos cuenta de la cantidad de cosas que podemos aprender. Cómo es un lenguado, una dorada, un pulpo; como limpiarlo, etc.”, dice. 

El tipo de arroces que complementan la oferta son el negro, el marinero, con cigalas y con setas y pulpo, que también lo elaboran a menudo. Todo ello, depende de la inspiración del cocinero y de lo que venga de la Llotja de la Ametlla de Mar, que combinan con el marisco del Delta del Ebre.

Arroz de La Subhasta de l'Estany

Otra elaboración que caracteriza La Subhasta de l'Estany es el poti-poti, un plato con una mezcla de marisco. Se pueden degustar berberechos, almejas, mejillones, navajas y cañaillas. Además, también son populares sus sardinas con denominación de origen de Tarragona, así como las ensaladas. “También nos llega lubina, dorada y atún, a pesar de que no siempre tenemos porque no siempre pescan. Vamos variando”, continúa Núñez.

Noche y día, carta diferente

El hecho de abrir todo el día también les permite variar los platos de la carta e ir cambiando según sea noche o día. “Durante el día se come muy bien el arroz y por la noche se dan más las tapas, los carpaccios, tablas de quesos o embutidos, pescado a la plancha, etc.”, enumera. En cuanto a la bebida, lo que más se consume es la cerveza y el vino de la D.O. Terra Alta, de garnacha blanca 100%. “Tenemos dos variedades, siempre queremos apostar por el territorio, además marida muy bien con el arroz. A pesar de no tener cervezas artesanas, priorizamos que estén frescas”, resuelve.
El tipo de cliente es local, familiar, aunque también se acerca mucha gente del extranjero. “A pesar de que la tónica habitual es ver a mucho francés, este año hemos visto más catalán, nacional y del País Vasco. El cliente es exigente, tenemos una zona privilegiada”, resume. 

El momento de la comida

Llega el momento de disfrutar de la experiencia culinaria en La Subhasta de l'Estany y lo hacemos con todas las de la ley: con un aguacero de verano antes de iniciar la degustación. En este caso no podía faltar el ya mencionado arroz de ‘castanyons’ y ’foteses’. Estas adquisiciones (castanyons), como decíamos, se tratan de un tipo de sepias pequeñas con pincho, propias –según nos remarca Núñez– del Molí de Rafelet, del Delta. Llegado el arroz a la mesa, se constata tanto por el aspecto como por el gusto, que se trata de una línea intermedia entre arroz negro y marinero. El sabor del plato y la panorámica de la playa (con sus sombrillas repartidas por la arena y la correspondiente postal que nos deja el estaño natural que hay al lado) convierten el comer allí en una experiencia perfecta para el verano. 

El poti-poti tampoco podía faltar. “Es un nombre ameno y que genera un poco de misterio para el cliente, que de repente te pregunta intrigado qué es lo que lleva el plato”, se sonríe la joven. A continuación, también se incluyen en la aventura culinaria unos ‘garagancs’ salteados, un tipo de crustáceo natural de la Ametlla de Mar. Le sigue un plato de sabrosas sardinas D.O. Tarragona. “Durante un tiempo fueron escasas, tenemos que aprovechado todo el que nos regala el mar”, concluye Núñez.
 

Fotos: Xavi Jurio.

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