Si la brasa está viviendo uno de sus mejores momentos es, en buena medida, porque es “la técnica de cocina más auténtica”, como defiende Pablo Domínguez, propietario de Na Brasa. A ello suma el empresario ourensano, originario de A Baixa Limia, que es el modo de cocinar “más fiel a lo que somos en Galicia”. Por eso, cuando decidió dar un cambio a su anterior negocio en el Parque das Mercedes de la ciudad de As Burgas, no dudó en mirar hacia dentro y enfocar su nuevo proyecto hacia una cocina gallega tradicional en la que el fuego fuese el protagonista.
Rúa da Lúa, 3
32005 Ourense Ourense
España
Fuego y oro (prácticamente)
Partiendo de la mejor materia prima, en Na Brasa (“En la brasa”, en castellano) prescinden de florituras para concentrarse en el sabor del producto principal, aderezado con el toque único que le aporta el fuego, pero sin enmascararlo. El grueso de la carta lo representan las carnes, de proveedores de máxima confianza y solvencia como la lucense Gutrei (galardonada como mejor carne del mundo en 2018, 2019 y 2021), Discarlux o Xantarte. “La brasa aporta a estas carnes maduradas un sabor excepcional, gracias a su propia grasa”, admite Domínguez Veloso.
Uno de los platos más demandados es el churrasco de vaca, un corte que requiere una muy buena calidad de la materia prima y unas sabias manos que lo trabajen. “Si no tienes esas dos cosas, la carne puede quedar chiclosa o dura. En nuestro caso, conseguimos una ternura inigualable”, explica el empresario. Lo mismo sucede con otros cortes de vacuno como la croca, la picaña o el chuletón, en este caso, con un mínimo de 40 días de maduración. “No somos baratos, lo admitimos, pero tenemos producto de muy buena calidad”, añade Pablo Domínguez.
En la carta también encontramos un más modesto churrasco de pollo de corral, adquirido a la empresa ourensana Coren, que se sirve deshuesado. “También hemos empezado a introducir el bacalao, que hacemos al pilpil, pero que pronto incluiremos en otras elaboraciones. Nuestro proveedor es Barquero, para mí, el mejor bacalao del mundo”, afirma Domínguez Veloso. A ello se suman sus ya famosos arroces, muy cuidados y demandados por la clientela. “Tenemos uno de picaña y otro de marisco y pescado que ya se podrían considerar platos estrella del establecimiento”, admite el propietario.
Cocina gallega que va más allá
Y es que Na Brasa, aunque está especializado en carnes, es mucho más; y así se refleja en su oferta, donde no podía faltar uno de los productos más típicamente gallegos, que en este restaurante también se arrima al fuego sin pudor: el pulpo. Porque pocos menús hay más típicos de Galicia que el “pulpo y churrasco”, entendido como un pack indivisible que se asocia inevitablemente con una celebración entre amigos donde la sobremesa se une (casi) con la cena.
Como entrantes, Na Brasa propone más tradición gallega, representada por unas “fabas” con almejas, unos callos a la gallega (con garbanzos), unas verduras a la brasa o un caldo gallego, el gran plato del invierno en Galicia que, además de ser uno de los mejores reconstituyentes, prepara el cuerpo (y el estómago) para el festín que viene después. Tampoco pueden quedarse fuera las croquetas, que en este restaurante presumen de melosidad y de un rebozado muy especial. “Las croquetas son una debilidad; las hacemos súper cremosas, de carne, de chuletón, de carabinero y las clásicas de jamón”, explica Pablo Domínguez.
Denominaciones de casa
Para acompañar, el restaurante apuesta por un maridaje clásico, con una selección de cervezas y vinos que ayudan a potenciar el sabor de la oferta sólida. “Con los vinos seguimos la misma filosofía que con los platos: damos prioridad a los vinos gallegos de las cinco denominaciones de origen con que cuenta la Comunidad, siempre buscando mezclar en la carta vinos modernos que nos gustan, de bodegas pequeñas que lo están haciendo muy bien, con aquellas etiquetas más contrastadas, premiadas internacionalmente, que tienen su público fijo”, detalla Pablo Domínguez. Por eso tampoco faltan en Na Brasa referencias de Rioja o Ribera del Duero, si bien la oferta no es excesivamente amplia, pero sí equilibrada.
Una ubicación envidiable
Y aunque no se deguste, uno de los principales aderezos de la experiencia gastronómica de Na Brasa es la ubicación del restaurante y sus diferentes espacios. La joya de la corona la encontramos nada más acceder por la entrada del Parque das Mercedes: una excepcional terraza, un oasis en pleno corazón de una ciudad que en verano suele situarse entre las más calurosas de España, y donde la sombra se cotiza. “La terraza es como un patio privado, rodeado de piedra (la propiedad linda con un convento) y plagado de árboles y plantas: limoneros, naranjos, avellanos… es brutal”, presume Pablo Domínguez. Precisamente, uno de los planes futuros del empresario es dotar a este jardín de una parrilla y cocina a la vista. “Es una pequeña obsesión que tengo, y que acometeré tan pronto se pueda”, admite.
Ya en el interior de la casona, situada en plena zona de Vinos, varios comedores –muy luminosos y donde la piedra y la madera cobran protagonismo– ofrecen la posibilidad de disfrutar de los mejores manjares a la brasa en un ambiente íntimo y elegante.
Esta versatilidad en cuanto a espacios favorece la celebración de todo tipo de eventos, tanto pequeños como de cierta entidad. “Por ejemplo, llegamos a albergar un cóctel de unos 200 participantes en un congreso médico, pero también hacemos muchas prebodas porque el local se presta muchísimo. A lo mejor, parejas que se casan un sábado, celebran unos pinchos para los invitados el viernes por la noche… y luego ya se van de copas por la ciudad. En ese sentido, es muy cómodo”, detalla el propietario.
Todo ello es posible gracias a que Domínguez Veloso se ha sabido rodear de un equipo profesional “súper estable y completo”, lo cual no es un dato menor en los tiempos que corren. En la parrilla –que es toda una ciencia– una pareja de chefs experimentados en la materia llevan los mandos. “Es la técnica más trabajada y más estudiada, pero también la forma más honrada de trabajar”, concluye Pablo Domínguez, orgulloso de haber logrado situar a Na Brasa entre los restaurantes recomendados de Ourense.