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The Egg Lab
Internacional.  The Egg Lab.
Carrer de Sepúlveda, 80, Barcelona. Tel: 934 23 61 23

The Egg Lab: todos los huevos Benedict que puedas imaginar

Núria Bonet Icart 08/07/2020

Huevos Benedict de todos los tipos, formas y sabores. Esta es la especialidad de The Egg Lab, un acogedor local del barrio de Sant Antoni de Barcelona donde el producto es oro y las combinaciones gastronómicas de diferentes países merecen una fotografía... y un buen bocado.

Los afortunados vecinos de Sant Antoni hace tiempo que son asiduos a este templo del brunch. En este barrio tan de moda, cita de foodies y gastrolovers, The Egg Lab ha encontrado su espacio. Se ha especializado en cocinar huevos Benedict en todas sus posibilidades: con reminiscencias orientales, mexicanas, americanas o nórdicas; todo cabe en el amplio recetario de este acogedor local.

The Egg Lab tiene sus orígenes en un restaurante familiar (El Petit Mos) que ha congregado durante décadas a vecinos y clientela fiel. Es por este motivo que desde su modernización y reconversión en un auténtico laboratorio de huevos de calidad, no ha perdido su toque familiar y cercano, con personal del barrio que aprovecha su ruta hacia el precioso mercado de Sant Antoni o turistas de lo más cool atraídos por las espectaculares fotos colgadas en las redes.

Además de una terraza con los preceptivos flamencos y de una pared decorada con papel estampado de hojas de palma, han preservado parte de su pasado manteniendo el maravilloso pavimento hidráulico, esas baldosas que intentan imitar aquí y allá y que en este caso son toda una joya auténtica. Porque locales de brunch, en Barcelona, hay muchos. Pero auténticos, cuesta más encontrarlos.

Hace cerca de un año que Oriol Martínez, el propietario del local, impulsó este cambio de concepto. Apasionado por el brunch y tras probar y probar huevos Benedict alrededor del mundo, optó por elaborar sus propias recetas. Y la apuesta le ha salido bien: cada día se sirven una media de 15 docenas de huevos. No hace falta decir nada más.

Y es que aquí donde se pone mucho cuidado es en el producto. Los huevos son de gallinas felices (un gran concepto cada vez más extendido para decir que son de corral) y su cocción se supervisa al milímetro: ni poco ni mucho, este es el secreto de un huevo poche bien hecho; y aquí es donde reside la magia de unos Benedict al punto. Además, traen los bagels directamente de un horno de Nueva Jersey (EE.UU.). ¿Por qué? “Pues porque es el mejor bagel que hemos probado”, sentencia sonriente Oriol. El resto del pan procede del reputado Forn Sant Josep.

La carta se divide en tres: Brunch classics, The Benedict Lab y Sweet Treats. En los clásicos del brunch encontramos una tostada de pan de centeno y espelta con aguacate y queso manchego fundido, al que se pueden añadir el preceptivo huevo poche, setas salteadas, kale crunchy o salmón. Existe otra versión de tostada con hummus de remolacha y aguacate, y una tercera con carpaccio de calabacín, salmón marinado y pistachos. Imperdible el Pulled pork pancake feast, dos pancakes caseros planchados con pulled pork, cebolla caramelizada, crispy bacon, huevo poche y su salsa holandesa, que no falte.

En el apartado de huevos Benedict la cosa se pone seria. Además de Norwegian Benedict que vendrían a ser una adaptación del clásico con salmón sobre una base de gofre casero, proponen los Surfing USA Benedict, sobre el bagel yanqui y con costilla de cerdo ahumada, cebolla caramelizada y una holandesa de Cheddar.

Con influencias orientales, Thai Prawn Benedict consiste en unos huevos escaldados sobre black Bao, con verduritas al wok, langostinos tempurizados con panko y una holandesa de Pad Thai. Y otro must de la casa: China Town Benedict, huevos sobre un english muffin, pato estilo Pekín desmigado, holandesa de Hoisin y un toque esencial de foie rallado.

Otra original propuesta inequívocamente mexicana: México lindo Benedict, con los huevos sobre tortilla de maíz, con frijoles negros, guacamole, cochinita pibil y holandesa de Chipotle con pico de gallo. Completan la carta los Ciao Italy Benedict, sobre english muffin y con tomates secos, porchetta, mozzarella y holandesa de albahaca. Fuera de carta, cada mes hay propuestas que van variando sobre mercado. Durante la temporada de setas, Oriol propone una triunfadora opción: Veggie florentine con camagrocs o rebozuelos, espinacas salteadas con pasas y piñones y una holandesa de remolacha.

Supongo que a estas alturas ya te has dado cuenta que en la cocina de The Egg Lab crean una holandesa para cada plato: “hay quien marida con vino, nosotros maridamos cada benedict con su salsa”, explica divertido Oriol.

Zumos naturales exprimidos al momento, pasteles caseros (carrot cake, red velvet) y una espectacular torre de pancakes a la que no le falta de nada (Nutella Waffle Tower, todo dicho), son las propuestas dulces de este local al que recomendamos que vayas con hambre: Demasiadas tentaciones que probar.

Fotos: Flaminia Pelazzi.

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