Pura Brasa

Pura Brasa: encender la llama es posible en pleno bullicio de Barcelona
Pura Brasa
Pura Brasa
15 Diciembre, 2023
Marc Andreu Rosich
Que te den la brasa nunca había sido tan placentero como en este templo de la llama y el carbón.

“¿Pura Brasa?” le pregunté a Jordi, uno de los fundadores de esta pequeña cadena de restaurantes especializados en productos a la brasa. “Es que es lo que hay, buena cocina con un denominador común: la brasa de unos Josper que no paran en todo el día”, me respondió con la seguridad de llevar muchos años comprobando que los humanos tenemos un idilio ancestral con la comida y el fuego. Aquel suave toque a ahumado, aquella puntita que hace “crec-crec”, la piel de un rodaballo crujiente o el sabor de un buen ternasco marcado en la parrilla enloquecen de placer a cualquiera, y, si no, que se lo cuenten a los miles de clientes que ya se han sentado desde el 2011 en el local de Pura Brasa, en los bajos de la antigua plaza de toros de las Arenas de Barcelona. El local, todo acristalado y haciendo esquina, llama la atención por su techo lleno de botas, su escaparate al estilo colmado, su vaca roja de tamaño real y una olor a brasa que levanta el ánimo hasta al más cabizbajo.

Local

Una vez en el interior, es fácil visualizar la profundidad del local, con una cocina abierta de escándalo donde se asoman hasta cinco Jospers. Reformado desde hace menos de 2 años, Pura Brasa se ha sabido adaptar a las demandas del cliente, con una zona de semi-privados y otra de mesas altas -pero sorprendentemente cómodas- para dos, cuatro o hasta ocho personas. Vaya, que es un restaurante para celebrar, degustar sin prisa y traer la familia, los amigos o los colegas del trabajo. 

Entrar en materia es dejarte llevar sabiendo que el 90% de los platos pasan, en menor o mayor medida, por la brasa. ¿Eso quiere decir que todo sabrá igual?. “Ni mucho menos, ya que los hornos de brasa permiten regular la temperatura exacta y nivel de intensidad de este regusto a braseado. Además, cada alimento asimila la brasa de forma distinta”, me corrige Victor, director del Pura Brasa Arenas y por quien me dejo aconsejar con los entrantes. En cuestión de minutos me veo rodeado de unas alcachofas cuyo corazón aún palpita con puro sabor a brasa, un coulant de tortilla de patatas que, como su nombre indica, esconde un tesoro de cebolla caramelizada. Culminamos esta entrada triunfal con unos calçots del señorito, es decir, limpios y pelados, para aquellos que pueden permitirse ensuciarse lo mínimo. 

Coulant de tortilla de patata

Los mejillones, como se detalla en la carta, no son ni al vapor ni a la marinera, sino que inauguran un segundo bloque gastronómico donde la brasa ya coge el protagonismo absoluto... ¡Y de qué manera! En Pura Brasa, a diferencia de muchos restaurantes que tienen la llama como insignia al estilo asador, no le temen a la brasa ni para los entrantes ni para los postres. Pero, además, cuentan con una oferta de pescado igual de amplia que la de carne. 

Mejillones

A los mejillones les faltaba darle a las castañuelas para ser todo arte. Sabrosos, con su justo matiz braseado, me han parecido uno de los platos estrellas del restaurante. Eso sí, con permiso de unos segundos que quitan el sentido: un rape al estilo Formentera, sobre una cama de patatas, cubierto de una suave muselina de allioli y un huevo frito — sabor y presentación de diez para un plato que define muy bien su cocina: tradicional, hecha con cariño y con un punto de creatividad. Sin duda, vale la pena volver a por este plato... y por el arroz mar y montaña coronado con sus gambitas peladas y una botifarra del Perol, sin tonterías. Meloso, al punto de cocción y presentado en la misma “llauna” o sartén. ¿Ahora quién se atreve a decir que la brasa no es lugar para paellas y pescados?

Arroz

Los crudités de verduras o la berenjena a la brasa elevan los vegetales al cielo de la alta cocina. Igual que la burger premium de wagyu, que de tierna y jugosa se deshace en la boca, o la butifarra con judías de Santa Pau.  

Como siempre, cerramos el festín con los postres, y yo recomiendo que lo hagas también a golpe de llama. Por ejemplo, con la piña a la brasa con crema catalana o el xuixo relleno de manzana, un postre tradicional de Girona que, a pesar de no ser casero, viene directamente de la pastelería que inventó este dulce tan popular. 

Piña a la brasa

Pura Brasa, dos palabras que definen a la perfección el concepto de un restaurante que demuestra, a golpe de parrilla, Josper y buen carbón vegetal, que la buena carne a la brasa también existe en medio de la ciudad y, en este caso, a escasos metros del Museu Nacional de Catalunya y las Fuentes de Montjuïc. “A pesar de estar cerca de dos de los principales puntos turísticos de la ciudad, desde la pandemia hemos ganado mucho cliente nacional y local”, comenta Víctor. Objetivo nada fácil en una ciudad que recibe más de 20  millones de turistas al año y, a la vez, señal de una relación calidad-precio más que razonable. Siempre es bueno fiarse de aquellos locales que, a pesar de estar en zonas de alta densidad “guiri”, cuentan con clientes locales. ¡Esa confianza nunca engaña! 

Gran Via de les Corts Catalanes, 373
08015 Barcelona Barcelona
España

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