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Marinera.  Gamba de la costa.
Calle Roger de Flor, 252, Barcelona.

Gamba de la Costa: con sabor a mar

Silvia Alberich 18/08/2021

El restaurante ofrece cocina marinera con productos selectos y de proximidad. El pescado salvaje, la gamba fresca, los arroces y los entrantes con sabor mediterráneo se encuentran entre sus exquisitas propuestas.

Entrar en Gamba de la Costa es como trasladarte a algún rincón de la preciosa Costa Brava. La decoración del local está inspirada en sus bonitos pueblos de pescadores y sus platos ponen el broche de oro a esa sensación de playa y buena gastronomía. Un aire marinero, sin embargo, que se respira en un local situado a apenas 10 minutos de la Sagrada Familia.

Gamba de la Costa nació hace casi una década en un pequeño local de la calle Córcega y, desde hace 5 años, está ubicada en uno más amplio, ocupado hasta entonces por una bodega. "Nuestra intención era acercar el producto del mar al barrio, donde no había ningún restaurante que ofreciera este tipo de cocina, con producto de calidad", explica Oriol Casadevall, propietario del local, de paredes blancas y decorado con detalles en tonalidades azules.

Lo han logrado. Sus platos están elaborados con productos de proximidad y con pocos aderezos que disfracen la autenticidad de su cocina. Entre su amplia variedad de propuestas destacan dos: las gambas y el tartar de atún, uno de los mejores de Catalunya. Las gambas, que suelen ser del puerto de Barcelona y en alguna ocasión de Arenys o Vilanova, las preparan a la plancha y al punto, para que se note el sabor. Un producto fresco que comparte protagonismo con el atún rojo, muy presente en su carta. El tartar de atún de Balfegó es uno de sus platos estrella. Lo maceran en el restaurante y viene acompañado de unas bolitas que llaman caviar de soja y tomate, para que la gente lo pueda mezclar a su gusto o comer el atún solo.

Tartar gamba de la costa

El atún rojo de Balfegó también se encuentra en una de sus ensaladas, que elaboran con este ingrediente de primera calidad y acompañan con cebolla tierna y un delicioso tomate. "El atún está marcado, pero crudo por dentro, y el plato es muy fresco y pensado para compartir", precisa Casadevall.

La filosofía de compartir impera en el restaurante, que toma su nombre del proveedor que les sirve desde hace años. El pulpo a la plancha con patata trufada y las navajas del Delta de l'Ebre son otras exquisiteces, ideales para compartir. "Servimos unas navajas conocidas popularmente como canyuts. Son más pequeñas, pero más gustosas que las de Huelva y gustan mucho", asegura el propietario del local. Las hacen a la plancha, con un poco de aceite y nada más. "Al final, lo que destaca es el producto en sí", añade.

Anchoas, patatas bravas, jamón ibérico, calamares, mejillones a la plancha y croquetas de bacalao, jamón, ceps y foie son algunos apetitosos entrantes del local marinero, que pueden acompañarse con coca de vidre. Como platos principales destacan sus arroces, que incluyen arroz negro con sepionetas, caldoso de rape y gambas, caldoso de bogavante, arroz de rape y almejas y de montaña. Los hacen individuales, por lo que no hay obligación de pedir un arroz para dos personas, como ocurre en muchos restaurantes.

Pescado de la lonja de Barcelona

El bacalao es otra de sus especialidades. Lo han preparado con alcachofas y también a la llauna, aunque el que más éxito tiene es el tronco de bacalao con una muselina suave de alioli, patata panadera y cebolla caramelizada. Una pieza fresca y auténtica que hará las delicias de los comensales más exigentes. Además de las propuestas en carta, el restaurante también ofrece pescado salvaje del día, como lubina y rodaballo o incluso gallo de San Pedro, que reciben a diario de la lonja de Barcelona.

Bacalao Gamba de la costa

Aunque su fuerte son los productos del mar, Gamba de la Costa también ofrece propuestas carnívoras de primera, como el steak tartar, el chuletón de Girona y el solomillo con salsa de foie. Asimismo, la carta del restaurante incluye opciones veganas y sin gluten y, además, adaptan sus platos a esas necesidades, si el comensal lo pide.

En cuanto a los postres, el mousse de galleta es la estrella indiscutible y el mejor cierre para un festín de etiqueta. Lo sirven en un vaso, en el que se distinguen tres capas distintas que, mezcladas, tienen sabor a galleta María. "A la gente le recuerda al sabor de las galletas de su infancia, y eso gusta mucho", comenta Casadevall. 
 

Fotos: Marta Becerra

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