Tras pasar por varios restaurantes con estrella Michelin como Akelarre de Pedro Subijana o El Poblet de Quique Dacosta, Marta Lapiedra y Andreu Reig decidieron emprender su andadura gastronómica en solitario. Ellos tenían ganas de crear, de hacer su propia cocina y dejar volar su imaginación en platos que hasta el momento solo estaban en su cabeza. En cada una de sus creaciones recuerdan la comida de sus respectivas madres, de la tierra, de sus orígenes y de los viajes que han llenado sus mochilas de sabores e influencias.