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Tradicional.  Le Bistrot.
Pujada de Sant Domènec, 4, Girona.

Le Bistrot: gastronomía de calidad en el rincón más romántico de Girona

Anna Mas 07/02/2022

Dicen que es uno de los rincones más románticos de España. Y seguramente es cierto. Son pocas las personas que visitan Girona y que no se detienen en Le Bistrot, un antiguo café convertido en restaurante, punto de encuentro de escritores, actores, aficionados al teatro, músicos y artistas, y escenario de películas como 'Soldados de Salamina', de David Trueba. Un espacio que mantiene intacto el aire bohemio y afrancesado que le caracterizó cuando abrió, hace más de 40 años. Un restaurante familiar donde se come bien, con productos de calidad, y donde se puede disfrutar al máximo del extraordinario encanto del casco antiguo de Girona.

Le Bistrot está situado cerca del barrio judío (call), a los pies de la escalinata de Sant Martí, en la Pujada Sant Domènec, un espacio entre callejones empedrados, edificios emblemáticos y mucha historia. La terraza, en verano, es espectacular, con acogedoras mesas situadas a diferentes niveles de la escalinata i la cálida luz de las lamparillas.  

Marcel Vidal es el jefe de sala y el hijo y sobrino de los propietarios de Le Bistrot. Sus padres vinieron a Girona a finales de los 70, en una época en la que era mucha la gente de fuera que venía a vivir a la ciudad. Ellos eran de Barcelona y Torroella de Montgrí y se encontraron con un casco antiguo diferente al actual, más oscuro y más marginal, pero lleno de encanto. Descubrieron el local de la Pujada Sant Domènec y decidieron montar un café al estilo francés. Enseguida se creó un gran ambiente en torno al espacio, que atrajo a escritores, pintores, artistas y sobre todo, gente de teatro. "Como éramos —y todavía somos— el restaurante que cierra más tarde en Girona, mucha gente de teatro venía a cenar después de la función, tanto público como artistas", explica Marcel, quien dice haber visto "numerosos famosos" cenando en Le Bistrot.  

Interior

El jefe de sala comenta que en torno a sus mesas se inician conversaciones que no se producen en otros restaurantes. Conversaciones y declaraciones de amor. Marcel explica que un día un chico llegó al restaurante con una original propuesta: quería pedir la mano a su novia en Le Bistrot ya que precisamente era allí donde, años atrás, habían tenido la primera cita. "Le ayudamos a instalar un altavoz para que sonara una canción determinada y él se pudo declarar... ¡Realmente fue muy romántico!”.  

Menús a mediodía  

Los mediodías ofrecen un menú de 18 euros de lunes a viernes, y de 25 los fines de semana, que puede variar según el mercado y que está compuesto por platos tradicionales, para comer como en casa. De primero hay ensaladas, pasteles vegetales y cremas de todo tipo, entre otras propuestas, pero los platos “estrella” son la magnífica tarta de cebolla y los macarrones —que no deben confundirse con macarrones a la boloñesa; los de Le Bistrot son secos, como los que hacían las abuelas—, el trinxat (col y patata rehogados con panceta) y los canelones. Los canelones (de rustido o de espinacas, pasas y piñones) tienen un éxito extraordinario, y cuando los hay (los fines de semana), se acaban. "Los canelones, como todos los platos, los hacemos nosotros y llevan mucho trabajo; ¡no podemos hacer más porque no tenemos tiempo suficiente!". Toda la materia prima es KM 0, de calidad y de proveedores de la zona. 

Ensalada

De segundo, ofrecen una amplia carta de carnes y pescados a la plancha. Pero la clientela asidua destaca las carrilleras de cerdo rustidas y el confit de pato. Estos platos, por ejemplo (e igual que los canelones), se incluyen solo en el menú de fines de semana. Otro de los puntos fuertes de Le Bistrot es el postre. "Todos, excepto los helados y los sorbetes, los elaboramos nosotros". Es famosa su mousse de chocolate, la tarta de manzana o la grana y moscatel (un postre tan tradicional como difícil de encontrar en las cartas de los restaurantes de hoy).  

Carne

Las famosas pizzas de payés  

Uno de los platos que ha hecho famoso a Le Bistrot y que ha pervivido desde los inicios del local es la pizza de payés. La receta es muy sencilla: consiste en una rebanada de pan de payés a la que se añade todo tipo de ingredientes y, por supuesto, queso, y se hornea: pizzas de brandada de bacalao, de queso de cabra con setas, de pollo con peras, de butifarra de perol con reducción de ratafía, de sobrasada con manzana... Este plato se lo inventaron los fundadores del restaurante y Marcel, que ha viajado bastante, asegura que lo ha encontrado en algunos restaurantes bajo el nombre de “pizzas de Girona”.  

El otro plato que los popularizó fueron las crepes. "Ahora hay muchos sitios donde se pueden comer crepes, pero a finales de los 80, en Girona, éramos los únicos y fue gracias a mis padres, que querían darle un toque afrancesado al local", explica Marcel.  

Las pizzas de payés (más de 30 variedades) se sirven solo por las noches, cuando el público es más joven y el ambiente más romántico. Se pueden acompañar de ensaladas y entrantes y el precio medio es entre 15 o 20 euros. El local sigue con su horario de siempre: de lunes a domingo, de 13 a 1h.  

Postres

Los mediodías, con los menús, la clientela es más familiar y de mediana edad: profesores de universidad se mezclan con turistas y con gerundenses de toda la vida. "Ahora vienen a Le Bistrot los hijos e hijas de los que habían venido al principio, cuando por las tardes se jugaba a cartas y todavía se podía fumar en los locales".  

Han pasado muchos años desde entonces y la ciudad ha cambiado mucho. Pero Le Bistrot es de esos extraños lugares que sabe conservar el encanto de otras épocas, entre bohemio, romántico y auténtico.  

Fotos: Martí Artalejo

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