A pesar de que su origen no es italiano, y su formación tampoco tiene nada que ver con el sector gastronómico, estos dos jóvenes madrileños, Jorge de Blas y Hugo Rodríguez de Prada, son el alma mater de un exitoso proyecto que difiere mucho del concepto clásico de pizzería que tenemos en España. Un concepto 100% importado de Nápoles que seduce por igual al público más generalista y a los paladares más gourmets.