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Marinera.  El Saladero.
C/ Real, 70 , Caleta de Vélez.(Málaga)

El Saladero, el mar llevado a la mesa

Arantxa López 14/04/2022

El Saladero, de un bar donde los marineros tomaban un refrigerio al mejor chiringuito de Málaga.

El hecho de que un restaurante tenga más de 50 años genera, cuanto menos, cierta curiosidad por conocer el secreto de este éxito al que muchos aspiran, pero no todos consiguen. Abrir la puerta de un negocio de hostelería durante más de medio siglo no es nada fácil, mucho menos aún cuando por encima han pasado varias crisis económicas y una pandemia mundial. Pero sí, hay quien resiste el envite del tiempo, y eso solo se consigue de una forma: haciendo bien las cosas. Este es el punto de partida de El Saladero, un restaurante ubicado a pie de playa en Caleta de Vélez (Málaga), que tiene el honor de dar de comer a los amantes del producto del mar desde 1965.

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Aquí la cuarta generación ya se ha hecho con los mandos. Juan de Dios Jiménez en sala y a cargo de las brasas y su hermana Leticia Jiménez junto a Purificación García, su madre, en la cocina tratando al producto como se merece. Antes de esto, El Saladero fue regentado por dos generaciones más desde su apertura. El Saladero comenzó siendo el bar del puerto de Caleta de Vélez. Un lugar en el que los marineros tomaban un refrigerio. Era un sitio de encuentro que no tenía más nombre que ese, el del bar al que se iba después de acabar la jornada laboral, con el tiempo se transformó en lo que es hoy y no fue hasta hace 15 años cuando lo bautizaron como El Saladero.

Lo que sí ha sido una tónica constante desde siempre es poner en la mesa el producto del mar. El más fresco, el del día. Por eso en este restaurante no tienen carta. Se deben al mar y a lo que este deja en los puertos, principalmente, el de Caleta de Vélez, aunque también se surten de Motril, Cádiz, Huelva y otras lonjas andaluzas. Por si esto fuese poco, El Saladero es uno de esos establecimientos de la costa malagueña donde aún puedes hundir los pies en la arena mientras comes y respiras el salitre del mar. Un lujo. Con toda esta puesta en escena, no es de extrañar que la Academia Gastronómica de Málaga lo condecorase en 2021 como el mejor chiringuito de la provincia.

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Muchos de sus incondicionales dicen de este lugar que es el mejor restaurante para comer un pescado espetado. Aquí el maestro es Juan de Dios, que enciende la candela día sí y día también. Primero enseña el producto al cliente, una gran bandeja repleta de los mejores ejemplares de pescados de escama, que es la especialidad de la casa. Después lo espeta y lo asa a las brasas con el mar a escasos metros. Viendo esta estampa ya se sabe que nada puede salir mal. Otra forma que tiene El Saladero de servir este tipo de piezas es en dos pases, por un lado, el cuerpo a la brasa y, por otro, la cabeza y los interiores en una buena fritura.

Cuando una comanda termina con uno de estos pescados, lo normal es que el comensal haya viajado antes por otras partes de su propuesta gastronómica. Desde unas buenas quisquillas o cigalas hasta unas conchas finas o unas gambas frescas. Puro sabor a mar que da paso a otros platos más elaborados como sus croquetas de gambas y puerro o su famoso atún con tomate, receta de la madre, acompañado con huevo frito y un buen pan para mojar en el plato sin ningún pudor.

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Por supuesto, el pescaíto frito es también uno de los must de este restaurante marinero. Pijotas, jureles, calamarcitos, araña, huevas de pargo… Aquí la lista es amplia y apta para todos los gustos.

Otros platos habituales de la casa son las patatas con carabineros y huevo frito o el tartar de atún con aguacate de la comarca de la Axarquía. Por supuesto, en los meses de verano los espetos de sardinas son los reyes de la mesa y a veces ofrecen algún guiso marinero. Y si aún quedan ganas de rematar la visita gastronómica con un bocado dulce, aquí los tienen con guiños a Málaga y la comarca como, por ejemplo, el flan de torta de Algarrobo, una elección que, sin duda, hay que probar.

El producto, las vistas al mar y el trato familiar han hecho de El Saladero un lugar de peregrinación para los amantes de la buena mesa. La familia, por su parte, tiene intención de mantenerse en esta línea y, quién sabe, si de seguir abriendo la puerta de su restaurante otros 50 años más. Que así sea.

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