Una pequeña pérgola de cañizo nos da la bienvenida a lo que promete ser toda una experiencia. Sus mesas y bancos de piedra invitan a sentarse y disfrutar de una agradable conversación que a menudo brinda su chef Rafael Atripaldi, un italiano afincado en España desde hace 5 años y enamorado de la Costa Blanca. A pesar de su formación en una de las mejores escuelas de hostelería de Suiza, sus raíces napolitanas le hacen sentirse como en su casa debido a la situación geográfica del restaurante.