El despiece de la vaca, como el de cualquier otro animal doméstico, procura un cuadro bien bonito, lleno de colores y siluetas reconocibles. No obstante, más allá de su valor ornamental, contiene información gráfica de gran relevancia no sólo para el carnicero, que se la sabrá de memoria, también para ti, cliente o comensal. ¡Cuántas veces te habrán mandado a la carnicería y habrás vuelto de ella con los recados hechos, pero sin tener ni idea de qué llevabas exactamente en la bolsa!