Seguramente podría hablarles de la aceituna rellena –una propuesta gastronómica tan arriesgada como exitosa que, según dicen, inventaron en Alcoy- pero, cuando estamos haciendo sesiones de ideación con los compañeros de trabajo, suelo explicar la potencia definitiva de una buena idea poniendo el ejemplo de la flecha que encendió el pebetero del Estadi Lluís Companys el 25 de julio de 1992.