En el primer acto de La Traviatta el protagonista recitaba: “Bebamos porque el vino avivará los besos del amor”. Aquel entusiasta fragmento era un brindis en lo musical (brindisi) y en lo narrativo, pues incitaba al resto de personajes a beber, disfrutar y compartir. Un momento de alegría y comunión que no conoce fronteras ni tiempo, dado que el brindis es uno de los lazos culturales más arraigados en toda tradición.