El otoño e invierno son, sin duda, momentos del año donde debemos hacer especial énfasis en el cuidado de nuestras defensas. La bajada de las temperaturas, las lluvias y el menor número de horas de sol pueden hacer que nuestras defensas se vean debilitadas. Sin embargo, una alimentación adecuada junto con hidratación y descanso, puede hacer que aumentemos nuestras defensas y reforcemos nuestro sistema inmunológico de cualquier virus externo.