Para los amantes de la carne, el aroma que despide al cocinarse suavemente sobre la parrilla no tiene parangón. El olor de la brasa seduce y evoca la jugosa textura de una buena carne recién hecha. A medida que aumenta el tirón de la revolución gastronómica, nuestra lujuria ancestral despierta nuestro interés hacia carnes inusuales. La tendencia llegó a la capital hace unos años en forma de hamburguesa.