Santi Olivella, el propietario del Cata 1.81, habla de su negocio con mucha ilusión, una forma poco habitual en quien hace 13 años que regenta un establecimiento: "Queríamos seguir siendo quienes somos, pero también nos apetecía hacer cosas nuevas. No es un equilibrio fácil, pero las ganas de no quedarte estático, el mercado, y nuestros propios gustos evolucionan, así que la carta también lo hace ".