En las ciudades, en vez de setas, crecen a veces modas gastronómicas que comparten con las senderuelas y las llanegas su aparición de manera extensiva y sincronizada. Algunas de estas modas consiguen mantenerse vivas a través del tiempo. Y otras, en cambio, producen brotes tan breves como tóxicos. Es necesario, pues, afrontarlas con un poco de conocimiento para que no nos cuelen una amanita faloide en vez de una trufa blanca.