Nuestros vecinos norteños de Europa tienen mucha afición a preparar y regalar galletas y otras delicias durante las fiestas navideñas. Y es una afición muy muy justificada, porque con los regalos comestibles hechos en casa, todo son ventajas: nada demuestra tanto afecto como haberse pasado un ratito en la cocina pensando en quien los recibirá, suelen salir bien de precio, se pueden enviar fácilmente por correo y... ¿quién puede resistirse a algo para picar? Además, si tenéis niños pequeños, podréis tenerlos entretenidos ayudándoos a la cocina.