Es un diamante de la cocina ya que su sabor es exquisito y posee un alto valor económico. Nace en zonas muy determinadas y su recolección resulta de lo más azarosa. Estamos hablando de la trufa negra, un hongo subterráneo que se cultiva en el Alto Palancia, concretamente en la localidad castellonense de El Toro, entre otras.