La restauración se ha convertido en un negocio nómada. Por suerte, algunos restaurantes históricos han logrado hacerse con una clientela fiel que les ha permitido sumar años, incluso décadas, sin necesidad de hacer mudanzas. Pero sólo una minoría han alcanzado la treintena y encima con clientela habitual tan selecta como Bono (U2), Woody Allen, el desaparecido Camilo José Cela, Fernando Trueba, Javier Bardem o Richard Gere.