La camisa que Albert Raurich utilizaba como jefe de cocina en El Bulli está enmarcada en la entrada de su bar/restaurante barcelonés, Dos palillos, en el corazón del Raval. Porque de su trayectoria allí y de un viaje a Nueva York con Ferran Adrià nació la idea de crear un restaurante que uniera la filosofía de las tapas con la cocina asiática.