Hay en Madrid y en casi todas las ciudades muchos restaurantes cuyo aspecto exterior no se corresponde en absoluto con lo que albergan en su interior. Es el caso de El Padre, situado en los bajos comerciales de Serrano 41, oculto desde la calle y que apenas llama la atención salvo por el detalle de que por sus grandes cristaleras pueden verse sus comedores abarrotados de clientes al mediodía.