Hace cuatro años, el joven Yong Wu Nagahira abría en la calle Flor Baja de Madrid, a un paso de la Gran Vía, su primer restaurante, Ikigai, al que convirtió en una de las referencias de la cocina japonesa en Madrid.
Ante el éxito de esa primera propuesta, acaba de abrir una segunda, en un espacio mucho más adecuado para la calidad de su cocina. Ha elegido para ello el local que durante muchos años ocupó Rugantino, que fue uno de los italianos más célebres de la capital.