Cocina de mercado basada en la tradición en un ambiente desenfadado. Ese es el objetivo que se marcaron Carlos Griffo y el venezolano Miguel García cuando abrieron este restaurante en el barrio de Chamartín de Madrid. Ambos cocineros han tenido unas trayectorias muy similares. Se conocieron cuando trabajaban para el asturiano Nacho Manzano en algunos de sus proyectos y años más tarde volvieron a coincidir en la cocina de La Bien Aparecida de la madrileña calle Jorge Juan.