Aunque actualmente las especias, incluyendo en este grupo a las hierbas aromáticas, se usan principalmente para condimentar nuestros platos, en épocas antiguas se utilizaban como conservantes de los alimentos. Esto era posible porque algunas de ellas tienen propiedades bactericidas o fungicidas que retardan, inhiben o eliminan el crecimiento de los microorganismos que pueden estropearlos. Canela, clavo o cúrcuma eran las más usadas con este fin.