Vocación total. Javier Torres es tozudo, tenaz y profesional de la curiosidad. A los ocho años les dijo a sus padres que sí o sí quería ser cocinero. Lo logró, tras muchos stages y muchas horas estudiando y jugando con los ingredientes. Todo, para profesionalizarse y ser quien es, un genio que adora la diversidad cultural y que sonríe escuchando a Frank Sinatra.