Receta de auténtica fabada asturiana
Este plato típico asturiano, nacido en los fogones humildes y elevado a símbolo gastronómico, representa como pocos la identidad del Principado. La fabada es un guiso pausado, donde el tiempo y la calidad del producto mandan, y en el que cada ingrediente cumple una función precisa.
La base son las fabes, alubias grandes y mantecosa, que se transforman lentamente en un caldo untuoso y lleno de matices. A su lado, la fabada con compango —chorizo, morcilla y panceta— aporta profundidad, aroma y carácter. No es casualidad que esta receta casera de fabada haya sobrevivido generación tras generación, manteniéndose fiel a su origen sin renunciar a pequeños gestos personales.
Con qué acompañar fabada asturiana
La fabada se disfruta mejor como plato único, acompañada de pan artesano para mojar en el caldo. En Asturias es habitual servirla con sidra natural, cuya acidez equilibra la contundencia del guiso. De postre, arroz con leche o un queso asturiano cierran el menú con coherencia regional.
Ingredientes para la fabada asturiana
Nº de comensales
6- 500 g de fabes asturianas
- 2 chorizos asturianos
- 2 morcillas asturianas
- 200 g de panceta o tocino
- 1 cebolla pequeña
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal (al final)
Utilizar fabes de calidad es clave para lograr una textura cremosa. Es importante desespumar durante la cocción y evitar remover con cuchara, “asustando” el guiso con pequeños añadidos de agua fría. El reposo final mejora notablemente el resultado.
Cómo preparar fabada asturiana
Poner las fabes en remojo de 10–12 horas.
Escurrirlas y colocarlas en una olla amplia.
Añadir el compango entero y cubrir con agua fría.
Incorporar la cebolla y los ajos picados junto al laurel.
Llevar a ebullición y desespumar.
Cocer a fuego muy suave durante 2–3 horas.
Asustar el guiso con agua fría cuando sea necesario.
Ajustar de sal al final de la cocción.
Dejar reposar antes de servir.