Andraka fue un pequeño bar que prestaba servicio a los trabajadores que construían la central nuclear de Lemoiz. Con el tiempo, y la incorporación de una segunda generación (los hermanos Jon, Saioa y Mikel Vega), se ha transformado en un gran restaurante con dos líneas de negocio, una popular en formato “pollería” y sidrería, y otra más formal distinguida por un menú degustación extenso, trabajado y abierto a mayor modernidad.