Borja Moncalvillo, cocinero autodidacta, gobierna en Castro Urdiales un bar restaurante que combina la sencillez y el buen emplatado del menú del día con el derroche de imaginación, juegos y guiños ajenos de un menú degustación muy demandado. Lo que empezó como “una prueba”, tras dos décadas trabajando por cuenta ajena, es hoy un negocio asentado que prima el comedor y procura dejar atrás su pasado como bar de pinchos.