Ir de tapas se ha convertido en una tendencia en auge en Barcelona. La capital catalana nunca ha sido reconocida como una ciudad de tapeo, pero siempre ha sabido apreciar la gastronomía y adaptarse a las nuevas formas culinarias. Desde hace unos años están proliferando este tipo de locales, porque “ofrecen una manera diferente y divertida de comer”, afirma Daniel Roca, director del Grupo Lonja de Tapas.