La tradición marca que el 28 de diciembre debemos gastar una inocentada y miméticamente cada año surgen en los periódicos, televisiones, programas de radio o blogs, diferentes noticias rocambolescas que se mezclan con las reales, no menos insólitas, y nos obligan a apostar por cual de ellas es la verdadera o la ficticia y por lo tanto la inocentada.