Costó más de una década hacerlo realidad, hasta que en 2018 llegó al mercado, aunque en cantidades limitadas. Lo llaman ‘Ruby’ o ‘Rubí’; el cuarto chocolate, que se suma ya a los mundialmente conocidos chocolate negro, con leche y blanco. En España fueron unos pocos artesanos los que las pasadas Navidades comenzaron a comercializarlo. Al parecer, está siendo toda una revolución en el sector.