Fue un encargo del Ayuntamiento de Bergara (Gipuzkoa) al prestigioso Basque Culinary Center por tres motivos: el 750 aniversario de la Carta Puebla de la villa, el aislamiento del wolframio realizado en la localidad así como el homenaje a un mítico postre local. Tres en uno. De dicha unión ha nacido este dulce que guarda toda la esencia de la tradición pastelera bergaresa y la fusiona con modernas técnicas gastronómicas.