Un recipiente para cada cerveza
Una cerveza bien servida, con dos dedos de crema y la temperatura adecuada, permite disfrutar al máximo de su aroma y su sabor. Pero el recipiente también influye en la percepción de las propiedades organolépticas de la bebida. Por eso, hay un vaso o copa más adecuado en función de cada cerveza.
- Copa Tulipán. Para cervezas lager. La forma de la copa, que recuerda a la flor del tulipán –estilizada y con la boca ancha–, contribuye a la formación de burbujas y a la concentración de sabores y aromas. Por eso es ideal para cervezas con cuerpo y espumas cremosas de gusto fuerte.
- Vaso flauta (Alsacia, Francia). Para cervezas 100% malta. Su diseño alargado está pensado para evitar que el gas carbónico se desvanezca rápidamente, el sabor se concentre y se forme crema fácilmente. Por eso es un vaso ideal para degustar cervezas aromáticas y de gustos delicados.
- Copa Riedel. La copa de vino blanco es la que identificaron los sommeliers de elBulli como ideal para potenciar las propiedades organolépticas de la cerveza Estrella Damm Inedit. En este caso, se sirve la cerveza como si fuera un vino; por tanto la copa no se llena más de la mitad.
- Jarra Munich (Alemania). Para cerveza negra munich. Es tradición servirla en jarras de cerámica. La crema espesa se adhiere a la jarra, en el cuello ligeramente más estrecho que el resto del recipiente, y los aromas de la malta tostada quedan capturados.
- Pinta (Reino Unido). Para cervezas bitter, stout i porter. El nombre se corresponde con la unidad de medida de su capacidad, que equivale a 0,56 litros. Las bitter británicas se sirven a una temperatura superior al resto, entre 10 y 12ºC.
- Vaso Marzen (Alemania). Para las cervezas marzen. Este tipo de vaso potencia el carácter fuerte de la cerveza. La boca ancha favorece la formación de crema, despliega todos los aromas y permite disfrutar del color de la bebida.
- Copa flauta (Alemania). Para cervezas pilsen. Es un recipiente elegante de diseño estilizado y cristal muy fino. De la misma manera que el vaso flauta, gracias a la forma alargada y la boca estrecha, impide que el gas carbónico se desvanezca.
- Vaso de caña o media pinta (Estados Unidos). Para cervezas pilsen. Este vaso tiene, como dicen los americanos, drinkability, es decir, es cómodo para beber. Ideal para cervezas americanas suaves y ligeras.
- Yarda (Bélgica). Para cualquier cerveza. El tabernero de Flandes Pauwel Kwak diseñó en 1800 este vaso para que los cocheros se llevaran la cerveza para tomar durante el viaje. La estructura de madera permitía colgar el vaso del carruaje sin que se rompiera.
- Jarra de porcelana con tapa (Alemania). Para cualquier cerveza. Recipiente pensado para mantener el frío y para tomar la cerveza en terrazas al aire libre. La tapa de zinc evita que puedan caer hojas o elementos empujados por el viento.
- Bota (Alemania). La forma del recipiente complica acabarse hasta la última gota sin salpicarse la nariz. Es típico que aquellos que se manchen paguen la consumición de los que salen impolutos tras bebérsela. La crema tiene que ser tan extensa como el calcetín.
- Jarra de zinc (Alemania). Para cualquier cerveza. El valor de esta jarra radica en el material noble con el que se ha elaborado, el zinc. Por eso es típico regalarla. Como la jarra de cerámica, el recipiente suda y da una sensación muy refrescante.
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