Dulces japoneses: los 8 postres japoneses más populares
Los 8 mejores postres asiáticos que más triunfan en Japón
Los dulces japoneses no se limitan únicamente a los omnipresentes mochis, con todas sus formas, sabores y rellenos, ni a los súper instagrameables taiyaki, esas tortitas rellenas en forma de pez tan populares en la comida callejera nipona. La repostería japonesa es mucho más amplia y diversa, y está profundamente ligada a la estacionalidad, la estética y el equilibrio de sabores.
En este artículo nos adentramos en el universo de los postres japoneses tradicionales, donde encontramos ingredientes poco habituales en la repostería occidental como la pasta de judías rojas (anko), el agar-agar (kanten) o la harina de arroz glutinoso. El conjunto de estos dulces se conoce como wagashi, y tradicionalmente se sirve como acompañamiento en la ceremonia del té.
A continuación recopilamos ocho postres asiáticos muy populares en Japón, desde wagashi clásicos hasta un bizcocho de influencia europea y un imprescindible dulce de Año Nuevo japonés.
Dorayaki: el dulce japonés más popular del anime

Es probable que el gato cósmico Doraemon, protagonista de la exitosa serie de anime, haya sido el mejor embajador internacional de este postre japonés. El dorayaki consiste en dos tortitas esponjosas rellenas de una pasta dulce de judías rojas azuki llamada anko, aunque hoy en día también existen versiones con chocolate, nata o crema de té matcha.
Además de ser uno de los postres japoneses más reconocibles, es perfecto como merienda rápida o desayuno dulce. Para profundizar en su elaboración tradicional, la película Una pastelería en Tokio, de Naomi Kawase, ofrece una delicada masterclass sobre el arte del anko y los dulces japoneses.
Ingredientes:
- Para la masa de las tortitas : 2 huevos, 200 g de harina, 150 g de azúcar, 2 cucharadas de miel, 1 cucharadita de levadura en polvo, 1 cucharada de agua.
- Para la pasta de anko: 125 g de judías rojas (azuki), 100 g de azúcar, 500 ml de agua y una pizca de sal.
- Para los dorayakis: aceite de girasol.
Elaboración:
- Para la masa de las tortitas:
En un bol, batir los huevos (yemas y claras). Sin dejar de batir, incorporar la miel y el azúcar hasta que la mezcla se vuelva esponjosa.
Añadir el agua, volver a batir y agregar la harina tamizada junto con la levadura en polvo. Remover hasta que quede una masa sin grumos.
Mantener la mezcla en la nevera en reposo durante 15-30 minutos. Debemos obtener una masa con consistencia semi líquida ya que se tiene que poder coger con una cuchara o un cazo para verterla sobre la sartén. Reservar.
- Para la pasta de anko:
Poner las judías en remojo un mínimo de 12 horas, lavarlas y enjuagarlas.
En una cacerola grande llena de agua, verter las judías rojas y cocerlas con el fuego fuerte hasta que empiece a hervir. Bajar a fuego medio y seguir hirviéndolas durante 10 minutos. Quitar el agua.
Volver a cubrir las judías con agua nueva y cocerlas con el fuego fuerte hasta que empiece a hervir. Ponerlas a fuego bajo y cocer durante una hora y media más, moviéndolas de vez en cuando.
Asustarlas de vez en cuando con un poco de agua fría para que se vayan ablandando. Retirar las impurezas que aparezcan con la ayuda de un cucharón.
Escurrir las judías y colocarlas de nuevo en la cacerola. Con el fuego bajo, agregar la sal y el azúcar y remover hasta que tome una consistencia espesa. Dejar enfriar. Se puede triturar con una batidora para obtener una textura de pasta más suave y cremosa.
- Para los dorayaki:
Poner un poco de aceite de girasol en una sartén o plancha a fuego medio.
Con la ayuda de un cazo o cuchara, verter una cantidad suficiente de masa de tortitas para que forme un circulo de unos 12 cm de diámetro aproximadamente.
Cuando la masa empiece a despegarse por la parte inferior y esté un poco dorada, darle la vuelta y esperar a que el otro lado tenga el mismo color.
Reservar las tortitas que se vayan haciendo tapadas con una toalla húmeda. Dejarlas enfriar.
Para montar el dorayaki, untar el lado de una tortita con un poco de pasta de anko y colocarle otra tortita encima, a modo de bocadillo. Si se envuelven en film transparente pueden aguantar en la nevera unos tres o cuatro días.
Mizu yokan: wagashi refrescante ideal para el verano

El mizu yokan es uno de los dulces japoneses tradicionales más antiguos, elaborado a base de pasta de judías rojas y agar-agar. Su textura gelatinosa y su formato en bloque lo convierten en un postre ligero y muy refrescante, ideal para los meses de calor.
Dentro del universo wagashi, el mizu yokan destaca por su sencillez y por las múltiples variaciones que admite: con té verde matcha, judías blancas o incluso frutas de temporada como castañas, higos o caquis. Se consume siempre bien frío y es habitual en hogares y confiterías tradicionales de Japón.
Ingredientes:
400 g de koshi-an (pasta de judía roja de textura fina, sin pieles), agua, 1 barra de agar-agar (kanten) seco, 2 cucharaditas de agar-agar (kanten) en polvo y 1 taza de azúcar moreno.
Elaboración:
En un tazón grande, remojar la barra seca de agar-agar en agua durante una hora o hasta que se ablande.
Una vez ablandado, retirar el agar-agar del agua y exprimirlo para eliminar el exceso de agua.
Con las manos, romperlo en trozos pequeños y colocarlo en un cazo junto con el agar-agar en polvo y una taza de agua. Dejar hervir, removiendo constantemente.
Cocinar a fuego lento hasta que el agar-agar se disuelva por completo.
Agregar el azúcar y remover bien. A continuación, añadir la pasta de judía roja (koshi-an) y remover hasta que se diluya en la mezcla de agar-agar y agua. Cuando la mezcla se espese, retirar del fuego.
Verter la mezcla en un molde rectangular alargado y no demasiado profundo, y dejar enfriar a temperatura ambiente hasta que se haya solidificado. Guardar en la nevera unas dos horas hasta que se haya enfriado.
Cortar el mizu yokan en bloques y servir frío.
Mamekan: el postre japonés minimalista por excelencia

El mamekan es un claro ejemplo de la filosofía japonesa del “menos es más”. Este postre combina agar-agar y judías negras, y se sirve con kuromitsu, un sirope de azúcar moreno muy aromático.
Este dulce aparece en el manga gastronómico El gourmet solitario (Astiberri), de Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi, considerado una obra imprescindible para amantes de la gastronomía japonesa. Existen variantes como el anmitsu, que incorpora frutas y pasta de judías rojas, ampliando la experiencia de sabores.
Ingredientes:
- Para los cubos de agar-agar: 2 cucharadas de agar-agar (kanten) en polvos, 2 tazas de agua y 80 g de azúcar.
- Para las judías: 400 g de judías negras (kuromame) y ½ taza de azúcar.
- Para el kuromitsu (sirope de azúcar moreno): 3 tazas de agua, 50 g de azúcar blanco, 50 g de azúcar moreno y 1 cucharada de sirope de arroz (mizuame).
Elaboración:
- Para los cubos de agar-agar:
Hervir en un cazo el agar-agar y el azúcar durante unos minutos hasta que esté todo disuelto.
Verter el líquido en una fuente para horno y dejar reposar a temperatura ambiente. Después, enfriar durante unas tres horas en la nevera para que obtenga una textura sólida. Cortar en cubos pequeños y reservar.
- Para las judías:
Hervir las judías durante una hora, añadir el azúcar y hervir durante una hora más hasta que queden bien tiernas y el agua se haya evaporado.
Enfriar en la nevera durante unas horas.
- Para el kuromitsu (sirope de azúcar moreno):
Colocar todos los ingredientes en una cacerola y hervir hasta que el líquido se reduzca a un poco más de dos tazas.
Apagar el fuego y dejar enfriar a temperatura ambiente. Transferir a un envase de cristal y guardar en la nevera.
- Servir:
Colocar en un bol unos cuantos cubos de agar-agar, agregar una o dos cucharadas de judías y endulzar con el kuromitsu (o si se prefiere sólo con azúcar moreno).
Mitarashi dango: brochetas dulces con salsa de soja

El mitarashi dango es uno de los postres callejeros japoneses más populares. Se presenta en forma de brochetas de bolas de masa de arroz glutinoso, cubiertas con una salsa brillante elaborada a base de soja y azúcar.
Personajes de anime como Naruto han contribuido a popularizar este dulce fuera de Japón. Se consume durante todo el año y suele acompañarse de una taza de té verde matcha, tanto en desayunos como en meriendas.
Ingredientes:
- Para el dango: 100 g de harina de arroz glutinoso grumosa (shiratamako), 150 g de tofu sedoso (kinugoshi-tofu) y 1 cucharadita de azúcar sin refinar.
- Para la salsa mitarashi: 50 ml de agua, 1 cucharada de salsa de soja, 1 cucharada de azúcar y ½ cucharada de fécula de patata (katakuriko).
Elaboración:
- Para el dango:
En un cuenco grande, agregar todos los ingredientes y mezclar con las manos hasta obtener una masa uniforme.
La masa debe tener una textura similar a la del lóbulo de nuestra oreja, así que se puede ir ajustando añadiéndole más shiratamako o agua.
Dividir la masa en doce porciones. Con la ayuda de las manos, coger cada porción y darle forma de bola, del tamaño de una pelota de ping-pong.
Colocar el dango en una olla con agua hirviendo. Cuando las bolas de dango comiencen a flotar, dejar hervir entre 1-2 minutos más.
Retirar las bolas de dango con un colador y sumergirlas en agua fría durante un minuto. Escurrir y ensartar tres o cuatro bolas de dango en una brocheta de bambú.
Freír en una sartén hasta que las bolas estén ligeramente doradas.
- Para la salsa mitarashi:
Mezclar todos los ingredientes en un cazo y cocinar a fuego lento, removiendo constantemente hasta que la salsa espese y coja una consistencia almibarada.
Si se quiere endulzar un poco más, agregar dos cucharadas de mirin.
Regar con la salsa la brocheta de dango.
Hanami dango: el dulce japonés de la primavera

El hanami dango es una de las versiones más vistosas del dango. Sus tres bolas de colores —verde, blanco y rosa— representan la llegada de la primavera y la floración de los cerezos (sakura).
Aunque se puede consumir durante todo el año, su simbolismo lo convierte en un postre japonés muy ligado a la tradición del hanami, la contemplación de los cerezos en flor. Es ligero, poco dulce y suele servirse sin salsa, resaltando la pureza de la masa de arroz.
Ingredientes:
½ taza de harina de arroz no glutinoso (joshinko), ½ taza de harina de arroz glutinoso (shiratamako), ½ taza de azúcar, 1 taza de agua, 1 cucharadita de polvo de té verde matcha o colorante verde y 1 cucharadita de colorante rojo.
Elaboración:
En un cuenco, mezclar las harinas y el azúcar con las manos hasta obtener una masa uniforme. Poco a poco, añadir el agua y seguir amasando.
La masa debe tener una textura similar a la del lóbulo de nuestra oreja, así que se puede ir ajustando añadiéndole más shiratamako o agua.
Dividir la masa en tres partes iguales.
Disolver el polvo de té matcha con un poco de agua y añadirlo a una de las partes de masa. Continuar amasando hasta que quede un color verdoso uniforme.
Agregar unas gotas de colorante rojo a la segunda parte de masa blanca y amasar hasta obtener un tono rosado uniforme.
Con cada parte de la masa, formar bolitas pequeñas con las manos, todas de igual tamaño.
Colocar las bolas de dango en una olla con agua hirviendo. Cuando comiencen a flotar, dejar hervir entre 1-2 minutos más.
Retirar las bolas de dango con un colador y sumergirlas en agua fría durante un minuto.
Escurrir y ensartar una bola de dango de cada color (verde, blanco y rosado, en este orden) en una brocheta de bambú y servir.
Castella o kasutera: el bizcocho japonés de origen europeo

La castella japonesa o kasutera es un bizcocho extremadamente esponjoso y húmedo, elaborado con pocos ingredientes y endulzado con miel. Aunque hoy forma parte de la repostería japonesa tradicional, su origen se remonta al siglo XVI, cuando comerciantes portugueses llevaron la receta a Nagasaki.
Actualmente es habitual encontrar versiones aromatizadas con té matcha, chocolate o cítricos. Se consume tanto como postre como acompañamiento del té, y es uno de los dulces japoneses más apreciados por su textura.
Ingredientes:
2 cucharadas de leche, 2 cucharadas de miel, 4 huevos, 120 g de azúcar y 100 g de harina para repostería.
Elaboración:
En un cuenco, batir las claras de huevo a punto de nieve añadiendo lentamente el azúcar.
Poco a poco, agregar las yemas batidas y mezclar bien.
Incorporar la harina tamizada haciendo movimientos envolventes.
A parte, calentar la leche y la miel. A continuación, incorporarlo en la mezcla del bizcocho.
Verter la mezcla en un molde rectangular, previamente forrado con papel de horno.
Meter en el horno, previamente calentado a 160 ºC, y cocer durante unos 45 minutos, con calor arriba y abajo, hasta que las paredes del bizcocho se despeguen y la superficie esté bien dorada.
Desmoldar el bizcocho en caliente y cubrirlo con papel film para que mantenga la humedad mientras se enfría.
Cuando esté listo para servir, cortar los bordes, dejando al descubierto el interior amarillo, y luego cortar el pastel en rodajas gruesas.
Kurikinton: el dulce japonés del Año Nuevo

El kurikinton es un plato dulce imprescindible durante la celebración del Año Nuevo japonés (Oshōgatsu). Combina puré de boniato japonés (satsuma imo) con castañas confitadas, dando como resultado un color dorado que simboliza riqueza, prosperidad y buena suerte.
Aunque no es un postre cotidiano, su valor simbólico lo convierte en uno de los dulces tradicionales más importantes de Japón. Se sirve a temperatura ambiente y suele formar parte del osechi ryōri, el menú festivo de Año Nuevo.
Ingredientes:
250 g de boniato japonés (satsumaimo), 100 g de castañas confitadas en almíbar (kuri kanroni), 1-2 cucharaditas de azúcar blanco, 1 cucharadita de sal y 1 cucharada de mirin.
Elaboración:
Lavar y pelar los boniatos. Cortarlos en rodajas y dejar en remojo durante una hora.
Enjuagarlos y hervirlos en una olla durante 15-20 minutos o hasta que pinchando el boniato con un tenedor éste penetre con suavidad.
Hacer un puré con los boniatos y pasarlo por un pasapurés para eliminar las partes fibrosas.
Verter el puré en una olla, añadir el azúcar, la sal, el almíbar de las castañas (3 cucharadas soperas) y mezclar bien.
Poner la olla al fuego y cocer a baja temperatura, removiendo constantemente. Se puede incrementar la dulzura añadiendo el mirin.
Añadir las castañas, escurridas y trituradas previamente, a la mezcla y mantener en el fuego unos 3-5 minutos más o hasta que se caliente.
Verter la mezcla en un recipiente y dejar enfriar. Servir a temperatura ambiente. Se puede servir cubierto de castaña picada.
El palmarés del mochi y otros dulces japoneses imprescindibles
Aunque los mochis son los grandes protagonistas de la repostería japonesa por su fama internacional y su presencia constante en el anime y la cultura pop, Japón cuenta con una enorme variedad de dulces tradicionales que merecen atención.
Como hemos visto, los postres japoneses destacan por su equilibrio de sabores, su moderado dulzor y su estrecha relación con las estaciones del año. Acompañarlos con un buen té matcha es la mejor manera de disfrutar de la repostería nipona en su máxima expresión.