Recuerdo que la primera vez que pisaba el Traska Truska era de la mano de Big Mama Montse, una reunión de blues en toda regla donde nos disponíamos a perfilar algunos de los planes que más adelante se irían materizalizando poco a poco. Montse, que hacía de anfitriona, nos comentaba las excelencias del local y la buena comida que allí podríamos disfrutar.