¿Quién iba a pensar que una ex-azafata y un antiguo marinero acabarían cocinando en un foodtruck por varios festivales de Tenerife y que más tarde abrirían uno de los locales con más buen rollo del Puerto de la Cruz? Mareos, grúas, salsas orientales y croquetas de carbonara son algunas de las palabras que se han cruzado por el camino para llegar a lo que ahora es Gozo, un proyecto sin etiquetas, pero con un concepto muy claro: hacer que quien venga, lo goce.