Cómo evitar intoxicaciones alimentarias en verano
Las altas temperaturas del verano favorecen la proliferación de bacterias, virus y otros microorganismos capaces de contaminar los alimentos. Un pequeño descuido durante la compra, el transporte, la preparación o la conservación puede ser suficiente para aumentar el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria.
Aunque muchas de estas infecciones provocan únicamente síntomas digestivos leves, otras pueden requerir atención médica, especialmente en la población más vulnerable (niños pequeños, personas mayores, mujeres embarazadas o personas con el sistema inmunitario debilitado).
Por todo ello, la seguridad alimentaria en verano cobra una importancia especial. Conocer cuáles son los alimentos más sensibles a la contaminación, respetar la cadena de frío de los alimentos y aplicar unas medidas básicas de higiene permite disfrutar de las comidas estivales con mayor tranquilidad.
¿Por qué aumentan las intoxicaciones alimentarias en verano?
Las bacterias responsables de la mayoría de las intoxicaciones alimentarias en verano, como la Salmonella, el Campylobacter o determinadas cepas de Escherichia coli, pueden multiplicarse cuando los alimentos permanecen durante un tiempo dentro de la denominada “zona de peligro”, aproximadamente entre 5 ºC y 60 ºC. Durante los meses de calor es frecuente que los alimentos permanezcan más tiempo fuera del frigorífico, especialmente durante las comidas al aire libre, barbacoas y picnics. Además, las elevadas temperaturas favorecen que este crecimiento sea mucho más rápido.
La combinación de calor, humedad y manipulación frecuente incrementa el riesgo de contaminación si no se mantienen unas correctas prácticas de higiene alimentaria en verano.
Los alimentos con mayor riesgo durante los meses de calor
No todos los alimentos presentan el mismo nivel de riesgo. Algunos requieren especial atención porque favorecen el crecimiento de microorganismos cuando no se conservan correctamente.
Entre ellos destacan:
· Carnes y aves crudas
· Pescados y mariscos
· Huevos
· Leche cruda y quesos frescos
· Embutidos y fiambres una vez abiertos
· Arroz y pasta ya cocidos si permanecen varias horas a temperatura ambiente
· Ensaladas preparadas
· Frutas ya cortadas
· Salsas caseras como la mayonesa
El arroz y la pasta cocidos pueden favorecer el crecimiento de Bacillus cereus si permanecen varias horas a temperatura ambiente, por lo que conviene refrigerarlos cuanto antes tras su preparación.
Muchos casos de alimentos en mal estado en verano no presentan cambios evidentes en el olor, el sabor o la apariencia. Por ello, confiar únicamente en los sentidos no es una forma segura de detectar si un alimento puede consumirse o no.
La importancia de mantener la cadena de frío
Uno de los aspectos más importantes para evitar intoxicaciones alimentarias consiste en mantener intacta la cadena de frío de los alimentos frescos desde el momento de la compra hasta su consumo.
La refrigeración ralentiza el crecimiento de la mayoría de los microorganismos, aunque no los elimina ni impide completamente el desarrollo de algunos patógenos. Cuando un alimento refrigerado permanece demasiado tiempo a temperatura ambiente, las bacterias vuelven a multiplicarse rápidamente.
Para minimizar este riesgo conviene:
· Realizar la compra de alimentos refrigerados y congelados al final del recorrido para disminuir el tiempo que tardan el volver a guardarse en la nevera de casa
· Utilizar bolsas isotérmicas cuando el trayecto hasta casa sea largo
· Guardar los alimentos perecederos en la nevera lo antes posible
· Mantener la nevera a una temperatura igual o inferior a 4 ºC y el congelador a -18 ºC.
Romper la cadena de frío durante períodos prolongados aumenta significativamente el riesgo de contaminación.
Cómo conservar alimentos en verano de forma segura
La correcta conservación de alimentos con calor requiere prestar atención tanto a la temperatura como al tiempo de almacenamiento.
Algunas recomendaciones básicas son:
· Refrigerar las sobras de comida antes de que transcurran 2 horas desde su preparación. Si la temperatura ambiente supera los 32 ºC, este tiempo se reduce aproximadamente a 1 hora.
· Dividir grandes cantidades de comida en recipientes más pequeños para facilitar un enfriamiento rápido.
· Evitar sobrecargar la nevera para permitir una adecuada circulación del aire frío.
· Respetar las fechas de caducidad y de consumo preferente.
· Recalentar completamente las sobras antes de consumirlas, asegurando que alcanzan una temperatura elevada en toda la preparación.
Una adecuada planificación facilita conservar alimentos en verano sin comprometer su seguridad.
Cómo transportar comida en verano sin ponerla en riesgo
Las comidas fuera de casa, especialmente en los meses calurosos, requieren extremar las precauciones. Saber cómo transportar comida en verano resulta esencial para reducir el riesgo de contaminación.Siempre que sea posible conviene utilizar neveras portátiles o bolsas isotérmicas con acumuladores de frío. Estos elementos ayudan a mantener los alimentos por debajo de los 5 ºC durante varias horas.
Asimismo, también se aconseja:
· Llevar los alimentos ya refrigerados antes de introducirlos en la nevera portátil.
· Evitar abrirla con frecuencia.
· Mantenerla protegida del sol directo.
· Transportar por separado los alimentos crudos y cocinados para evitar contaminaciones cruzadas.
· Consumir los alimentos refrigerados lo antes posible.
Estas medidas son especialmente importantes durante desplazamientos largos.
Comida segura para llevar a la playa o a un picnic
Disfrutar de una comida segura en la playa o de una comida segura en un picnic es perfectamente posible si se eligen alimentos adecuados y se respetan unas normas básicas de conservación.
Las opciones más seguras suelen ser:
· Fruta entera sin cortar
· Frutos secos
· Bocadillos preparados justo antes de salir
· Conservas abiertas en el momento del consumo
· Verduras enteras o lavadas previamente
En cambio, conviene extremar la precaución con tortillas poco cuajadas, ensaladillas con mayonesa casera, marisco, sushi o lácteos que permanezcan varias horas sin refrigeración.
Higiene alimentaria en verano: pequeños gestos que marcan la diferencia
Muchas intoxicaciones alimentarias se producen durante la manipulación de los alimentos.
Las principales medidas de higiene alimentaria en verano incluyen:
· Lavarse las manos antes de cocinar y después de manipular alimentos crudos.
· Utilizar tablas y cuchillos diferentes para carnes y verduras.
· Cocinar completamente las carnes, aves y huevos.
· Lavar frutas y verduras bajo agua corriente antes de preparar y/o consumir.
· Limpiar con frecuencia las superficies de trabajo.
· No reutilizar platos que hayan estado en contacto con alimentos crudos.
La contaminación cruzada es una de las causas más frecuentes de infecciones alimentarias domésticas.
Cómo evitar la salmonelosis en verano
La salmonelosis continúa siendo una de las infecciones alimentarias más habituales durante los meses cálidos. Para evitar salmonelosis en verano resulta especialmente importante prestar atención al manejo de los huevos y de los alimentos elaborados con ellos.
Entre las principales recomendaciones destacan:
· No consumir huevos con la cáscara rota y evitar utilizar aquellos que presenten mucha suciedad.
· Respetar la fecha de caducidad de los huevos.
· Evitar que caigan trozos de cáscara al romper el huevo.
· Cocinar completamente las tortillas y los revueltos, no dejarlos poco hechos.
· La mayonesa casera debe conservarse siempre refrigerada y consumirse en el mismo día.
· Utilizar preferentemente mayonesa comercial cuando las comidas sean fuera de casa.
Seguir estas medidas reduce considerablemente el riesgo de infección.
Señales de que un alimento no debe consumirse
Aunque no siempre es posible detectar un alimento contaminado, existen algunas señales que es necesario tener en cuenta:
· Envases hinchados o deteriorados. Por ejemplo, latas.
· Olores desagradables o inusuales.
· Presencia de mohos.
· Cambios llamativos de color o textura.
· Alimentos refrigerados que han permanecido varias horas fuera de la nevera.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta
La mayoría de las intoxicaciones alimentarias pueden prevenirse mediante medidas sencillas de higiene, refrigeración y una correcta manipulación de los alimentos.
Mantener la cadena de frío, planificar adecuadamente las comidas al aire libre y aplicar unas buenas prácticas de conservación reduce de forma importante el riesgo de proliferación bacteriana en los alimentos. Estas recomendaciones permiten disfrutar del verano con mayor seguridad, tanto en casa como en la playa, la montaña o cualquier otra actividad al aire libre.