Puestas de sol en la Mar d'Amunt: miradores y rincones
Los pescadores de Port de la Selva, Colera y Llançà llevan generaciones llamando Mar d'Amunt a este tramo de costa, el que queda al norte del Cap de Creus, mirando ya casi hacia Francia. Es una franja recortada de acantilados de pizarra, viñas que bajan casi hasta el agua y pueblos pequeños poco frecuentados en el invierno. Aquí el sol no se hunde en el mar como en la costa que mira al oeste; se queda un buen rato colgado sobre la bahía, incendia el Cap de Creus, dora las fachadas del puerto y tarda en desaparecer detrás de la sierra de l’Albera.
La Mar d'Amunt no tiene el mar abierto que se traga el sol entero, como sí ocurre más al sur. Pero tiene acantilados que sostienen la luz un rato más, pueblos pequeños que cierran el día sin prisa y, en cada playa, una barra donde sentarse a esperarlo, para verlo bien basta con una cerveza fría y elegir bien el sitio. Y en esta parte de la Costa Brava, los chiringuitos de playa, esos que abren solo en verano, ocupan desde hace años los mejores rincones de cada cala. Aquí van seis opciones para perseguir el atardecer por la Mar d’Amunt.
Xiri La Platja
En la playa principal de Port de la Selva, donde el paseo se convierte en arena, Xiri La Platja abre de sol a sol con el ritmo pausado de quien ya sabe que el verano es largo. Desayuno con vistas al puerto por la mañana, vermut a mediodía, cervezas y algún cóctel cuando cae la tarde y las barcas amarradas empiezan a recortarse contra un cielo que va del naranja al rosa.
La terraza está prácticamente a pie de arena, con el pueblo detrás y el Puig de la Guardia como telón de fondo. No hay cocina de autor ni nada que se le parezca: hay barra, sombrilla y una de las bahías mejor resguardadas del Empordà cambiando de color según pasa la tarde. Se viene a tomar algo rápido y se acaba quedando una hora de más.
Ubicación: Platja de Port de la Selva
Xiri El Pas
Un poco apartado del centro, en la Platja del Pas, este chiringuito ocupa una cala más recogida que la principal, con el Parque Natural del Cap de Creus asomando al fondo. Las rocas de esa costa cambian de tono según la hora, y quien conoce el sitio lo sabe: mejor llegar antes de que empiece a caer la luz.
Es un local pequeño, de temporada, sin más pretensión que servir bebidas frías y tener sitio donde sentarse. Lo dicen quienes repiten temporada tras temporada: por encima de la carta o del servicio, aquí se viene por las vistas y por ver cómo el sol se pone detrás del monasterio de Sant Pere de Rodes, que desde la playa queda recortado contra la sierra como un decorado.
Ubicación: Platja del Pas, Port de la Selva
Xiri Blanc
Con el Club Nàutic de fondo y el puerto deportivo entero desplegado frente a la barra, Xiri Blanc es el más animado de los tres de Port de la Selva. Se puede comer algo rápido a mediodía o quedarse hasta que los veleros amarrados se conviertan en siluetas contra la luz baja.
Hay más trasiego aquí que en los otros dos: mesas que no paran de moverse, ambiente de puerto pesquero convertido en punto de encuentro veraniego. A cambio, la terraza ofrece la vista más completa de la bahía —el pueblo a un lado, el rompeolas al otro—justo en el momento en que el cielo sobre el Cap de Creus empieza a cambiar de color.
Ubicación: Port de la Selva
Club Social del Nàutic de Colera
Colera tiene poco más de quinientos habitantes y todavía vive bastante de espaldas al turismo masivo, algo que se nota en cómo cae aquí la tarde: sin prisa. El Club Social del Nàutic ocupa un rincón privilegiado dentro del propio Club Nàutic San Miquel de Colera y funciona como el punto de encuentro del pueblo en cuanto empieza el buen tiempo: música en directo algunas noches, vermut al mediodía y copas hasta tarde.
No hay cocina (aquí no se viene a cenar), pero la barra está bien surtida de vino, cerveza y cócteles, con algo para picar mientras se alarga la sobremesa. Lo que de verdad marca la diferencia es la terraza: con las embarcaciones amarradas en primer plano y las montañas de la Albera cerrando el paisaje al fondo, es uno de los sitios donde mejor se ve el atardecer en todo Colera, y donde más se nota que el mar aquí todavía manda sobre el turismo.
Ubicación: Passeig Marítim, s/n, 17496 Colera
Xiri Garbet
La playa de Garbet, a poco más de un kilómetro de Colera, es de las que se mantienen salvajes incluso en pleno agosto: cuatrocientos metros de grava fina entre Colera y Llançà, casi sin construcciones alrededor. El xiringuito que lleva su nombre es el único sitio donde parar, ya sea para beber algo, comer un bocadillo o cenar cuando el sol empieza a bajar.
Lo que distingue este rincón de otros más concurridos es justamente eso: la sensación de playa poco tocada. La bahía y las calas vecinas se despliegan frente a la terraza y el atardecer se vive casi en silencio, con la grava y las olas como único ruido de fondo mientras la luz se retira detrás de los acantilados.
Ubicación: Platja de Garbet, Colera
Xiri Cau del Llop
Ya en Llançà, la playa del Cau del Llop dibuja un semicírculo bajo un acantilado del que arranca un tramo del Camí de Ronda con miradores sobre toda la Mar d'Amunt. Al pie de esa cala —arena gruesa, aguas transparentes muy buscadas por quienes practican esnórquel— el chiringuito se ha convertido en uno de los puntos de referencia de la zona para cerrar el día de playa con algo de ambiente.
Quienes repiten destacan sobre todo el trato: servicio atento, croquetas y ensaladas sencillas pero bien resueltas, la sensación de comer casi encima del agua. Cuando cae la tarde la terraza se llena para ver cómo la luz resbala por el acantilado y el cielo sobre Llançà se tiñe de rosa, con la iglesia de Sant Vicenç recortada al fondo del pueblo.
Ubicación: Platja del Cau del Llop, Llançà