repostería

Cómo preparar crema pastelera, un clásico en repostería y postres

Cómo preparar crema pastelera, un clásico en repostería y postres
Cómo preparar crema pastelera, un clásico en repostería y postres
Food Trucks
Desactivado

Buñuelos, ensaimadas, lionesas, tartas... hay un montón de pastas y pasteles que se rellenan con o elaboran a base de crema pastelera, pero también existen en el recetario otras cremas similares, aunque diferentes, cada una con sus características y utilidades, como la crema inglesa, menos densa, para acompañar pasteles, la crema quemada (catalana o brûlée) o las natillas.

Crema pastelera básica

Crema pastelera

Ingredientes

  • 1/2 l de leche 
  • 3 yemas de huevo (o 4 si son pequeñas) 
  • 125 g de azúcar 
  • 40 g de fécula (2 cucharadas) 
  • 1 vaina de vainilla o esencia, piel de limón o de naranja o media rama de canela (para aromatizar) 
  • 30 g de mantequilla pomada (opcional)

Dulces con crema pastelera

Elaboración 

En un cazón, ponemos a hervir la leche con el aromatizante elegido. 

En un cuenco, mezclamos las yemas con el azúcar y las trabajamos con unas varillas manuales o eléctricas, hasta que se hayan integrado bien. Añadimos la fécula y seguimos trabajando hasta conseguir una mezcla fina, sin grumos. Vertemos la leche hirviendo, a través de un colador, removemos con un bateador y volvemos a ponerla al fuego, removiendo continuamente hasta que vuelva a empezar a hervir.

Apagamos el fuego y seguimos removiendo unos segundos más. Nos debe quedar una crema fina, sin grumos. La dejamos enfriar, removiendo de vez en cuando, y ya estará lista para nuestras tartas. 

Si queremos poner mantequilla, la añadiremos después de quitar la crema del fuego, removiendo hasta que se integre bien. Al utilizar fécula en lugar de harina, la crema pastelera es apta para personas celíacas. 

Sobre esta base tradicional podemos reducir la cantidad de azúcar, siguiendo las tendencias actuales en pastelería de rebajar este ingrediente. También podemos empezar introducir variaciones.

Crema muselina, de chantilly, de chocolate...

Crema de chocolate

Ya hemos visto cómo se prepara la crema pastelera, con la que podemos rellenar cañas, pasteles, buñuelos o preparar una cazoleta de frutas. A partir de aquí, podemos elaborar otras cremas clásicas de la pastelería, según el postre que queramos preparar. 

La crema pastelera de chocolate se elabora añadiendo al final de la preparación, cuando apartamos la crema del fuego, unos 130 g de chocolate negro de postres, removiendo bien hasta que se integre en el conjunto. 

La crema muselina, ideal para rellenar o decorar pasteles, se prepara añadiendo a la crema pastelera que hemos visto antes entre un tercio y la mitad de su peso en mantequilla. De esta mantequilla, la mitad se añade a la crema todavía caliente, mezclándola bien con las varillas, y dejándola enfriar en un recipiente plano, filmado a piel (con film de cocina en contacto con la crema) hasta que esté a unos 20ºC. Mientras, batimos la otra mitad de la mantequilla templada con las varillas. Batimos la crema ya enfriada y vamos añadiendo por tandas la mantequilla cremosa, hasta que se integre bien y consigamos una textura cremosa y suave. 

La crema muselina de chantilly es muy similar, pero añadiendo nata montada en lugar de mantequilla. Mezclamos dos partes de crema, una vez esté fría, con una de nata, con cuidado para que no pierda volumen. Es ideal para rellenar con volumen y decorar pasteles. 

La crema chiboust se prepara con dos partes de crema pastelera y una de merengue elaborado a partir de claras de huevo, azúcar y agua.

Catalana, brûlée

 

Existen dos cremas con nombre propio, que no se utilizan para acompañar o rellenar, sino que constituyen un postre por sí mismo, la crema catalana y la versión francesa, la crème brûlée. La crema catalana se elabora igual que la crema pastelera que hemos visto antes, con dos diferencias: la leche se aromatiza con canela y piel de limón, y en lugar de fécula se pone almidón (20 g por la cantidad que hemos visto). El almidón se añade cuando ya hemos mezclado la leche hirviendo con el huevo y el azúcar. 

La característica diferencial de este postre, sin embargo, es la presentación, ya que la crema catalana se sirve en recipientes individuales y, a última hora, se echa por encima una cucharada de azúcar y se quema con una pala de hierro calentada en la llama, o con un soplete.

Crema quemada

La crème brûlée se sirve también con azúcar quemado por encima, pero, a diferencia de la crema catalana, no se elabora con leche, sino nata líquida y, por tanto, no hace falta añadir almidón ni fécula para espesarla. 

Las natillas también son postres con nombre propio con ingredientes y preparación muy parecida a la crema pastelera, generalmente con la mitad de fécula o harina para que no queden tan espesas, y servidas con una galleta maría encima o espolvoreadas con canela en polvo.

Inglesa

Crème anglaise

Hemos dejado para el final la crema inglesa, más usada para postres que en la repostería, ya que es una crema menos espesa que no va tan bien para rellenar. La podemos utilizar, por ejemplo, para poner en la base del plato cuando servimos un brownie o pastel de chocolate, frío o caliente, y casa muy bien con postres a base de fruta, puesto que su punto dulce equilibra el ácido de las frutas. Los ingredientes son los mismos que los de la crema pastelera, pero sin fécula para espesar:

  • 1/2 l de leche 
  • 3 o 4 yemas de huevo 
  • 125 g de azúcar 
  • Vainilla o algún otro perfume

Elaboración 

Trabajamos el azúcar con las yemas, vertemos la leche aromatizada hirviendo y devolvemos la mezcla al fuego, removiendo constantemente, hasta que empiece a hervir. La retiramos inmediatamente del fuego, removemos unos segundos más y dejamos templar o enfriar. 

Haba tonka, el aroma prohibido

Haba tonka, el aroma prohibido
Haba tonka, el aroma prohibido
Food Trucks
Desactivado

El mundo de las especias es casi infinito, y durante siglos han tenido tanto valor que se crearon rutas especiales para traerlas a Europa, dadas sus múltiples aplicaciones tanto en la cocina como en la conservación de alimentos y la elaboración de medicinas o perfumes.

Hoy, por suerte, las especias son más asequibles para todo el mundo, aunque curiosamente da la impresión de que en la cocina casera su uso está restringido a unas pocas variedades como la pimienta, la canela o la vainilla.

Hace algunos años, la alta gastronomía y la pastelería popularizaron una especia que todavía puede sonar exótica para muchos, el haba tonka, una semilla originaria de la región del Orinoco, en América del Sur, y que actualmente se produce especialmente en Venezuela y en Nigeria.

Esta pequeña semilla, de cáscara negra y rugosa y no más de dos centímetros de longitud, tiene un penetrante aroma que recuerda a otras especias, como la vainilla, la canela o clavos de especie, pero también a caramelo o a regaliz.

A causa de estas propiedades, empezó a usarse como aromatizante del tabaco y se ha convertido en un producto habitual en el mundo de la perfumería y cosmética y en la repostería, por ejemplo para aromatizar chocolates, así como para preparar infusiones y cócteles. Concretamente, en nuestro país se hizo popular como ingrediente de los gintónics.

haba tonka

Peligrosa en grandes dosis

El haba tonka contiene una sustancia llamada cumarina que en grandes dosis puede afectar a la coagulación de la sangre, por lo que se considera peligrosa para la salud y su uso en alimentación está prohibido en algunos países, como los Estados Unidos desde los años 50, y también en España desde el año 2015. Sin embargo, es fácil encontrarla en establecimientos especializados y todavía más, comprarla en línea.

También se ha denunciado que a veces se utiliza, sin especificarlo en la etiqueta, para sustituir a la vainilla, mucho más cara, en dulces, helados, etc.

Usos en la cocina

El haba tonka combina muy bien con el chocolate, y la forma más común de usarla es en infusión o rallada por ejemplo en la nata o cobertura de nuestro postre o pastel, como en alguna receta que explicamos a continuación para ilustrar estos usos.

Puede sustituir perfectamente a la vainilla en las preparaciones más habituales de helados, cremas o galletas, e incluso en recetas saladas como por ejemplo para especiar una crema de zanahoria o calabaza, o un puré de patatas, simplemente mezclando en estos platos un poco de haba tonka rallada.

Para ilustrar su uso en la cocina, publicamos dos recetas en las que el haba tonka adquiere protagonismo, un casero biscuit helado y una sofisticada recreación del perfume de Carlina Herrera en unos postres, a cargo de uno de los mejores pasteleros de restaurante del mundo, Jordi Roca.

Biscuit helado

biscuit-glace

Ingredientes:

  • 500 g de nata para montar
  • 6 huevos
  • 200 g de azúcar
  • 90 ml de agua
  • 1 cucharadita de haba tonka rallada

Preparación:

- El biscuit glacé o biscuit helado, es la manera que se ha utilizado tradicionalmente para preparar helados en casa, a base de nata y huevos.

- Vertemos el azúcar y el agua en un cazo para preparar un almíbar, acercamos al fuego y lo dejamos hervir durante cinco minutos.

- Mientras tanto, batimos las yemas con una batidora y cuando el almíbar esté listo, lo vertemos a hilo con cuidado, sin dejar de batir hasta que quede una mezcla espumosa y temple la temperatura. Reservamos.

- En un bol, semimontamos la nata, y en otro, montamos las claras a punto de nieve formando un merengue. Añadimos este merengue a la mezcla de yemas y azúcar, con movimientos envolventes, y una vez integrado, incorporamos la nata semimontada suavemente. Añadimos la ralladura de haba tonka y acabamos de mezclar.

- Vertemos la mezcla en un molde evitando que se formen burbujas de aire y alisamos la superficie. Metemos el molde en el congelador al menos 6 horas para que tome consistencia.

- Para servirlo, podemos sacar bolas o calentar el fondo del molde con las manos o meterlo  unos segundos en agua templada para que sea fácil darle la vuelta sobre una bandeja y cortarlo.

- Podemos servir los cortes con chocolate caliente por encima.

Adaptación del perfume de Carolina Herrera

carolina herrera

Hace unos años, el menor de los hermanos Roca, Jordi, creó una serie de perfumes comestibles en los que utilizó, entre otros muchos ingredientes, el haba tonka.

Ingredientes:

  • Crema de fruta de la pasión
  • 500 g de pulpa de fruta de la pasión
  • 100 g de yemas de huevo
  • 125 g de azúcar
  • 2 claras de huevo
  • 225 g de mantequilla
  • 2,5 hojas de gelatinade 2g

Gelatina de haba tonka:

  • 250 ml de agua mineral
  • 125 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • 1 g de agar-agar
  • Ralladura de media haba tojka

Infusión de frutos rojos:

  • 500 g de frutos rojos
  • 50 g de azúcar

Caramelo:

  • 200 g de azúcar fondant
  • 50 g de glucosa
  • 50 g de isomalt

Pétalos de flores comestibles

Frutos rojos

Preparación:

- Para la crema: Hervir el puré de fruta i verterlo poco a poco sobre las yemas y el azúcar blanqueados al baño maríal. Volver a poner al fuego hasta 85º C sin dejar de remover. Retirar enseguida y añadir la gelatina rehidratada en agua fría i escurrida. Dejar enfriar. Cuando la mezcla llegue a 40º C, añadir la mantequilla poco a poco y reservar.

- Para la gelatina: Poner el agar-agar en el agua y añadir el azúcar, la vainilla y la ralladura de haba tonka. Hervir y reservar en una bandeja plana. Cuando haya gelificado, romper la gelatina.

- Para la infusión: Cortar las frutas y añadirles el azúcar. Poner en un bol y tapar con papel film. Cocinar al baño maría, a fuego muy bajo, durante 40 minutos, dejar enfriar y disolver y reservar.

- Para el caramelo: Cocinar los azúcares a 160º C y dejar enfriar sobre un silpad. Pasarlo por la batidora. Tamizar un poco sobre una bandeja con un silpad y meterla 2 minutos en el hormo. Levantarlo dandole forma con volumen.

- Emplatar la crema y, encina, poner algunos frutos rojos, un poco de infusión, pedazos de gelatina, algunos caramelos y pétalos de flores comestibles.

Suizo especiado

suizo especiado

Ingredientes:

  • Chocolate a la taza
  • 500 g de nata para montar
  • Azúcar glas
  • 2 semillas de haba tonka

Preparación:

- Infusionar la nata vertiéndola en un cazo con las semillas de haba tonka y acercar al fuego al mínimo, sin dejar que llegue a hervir. Dejar enfriar a temperatura ambiente y reservar en la nevera.

- Preparar el chocolate siguiendo las instrucciones del paquete. Montar con la batidora la nata con el azúcar.

- Verter el chocolate en la taza, servir encima una buena porción de nata y rallar por encima un poco de haba tonka.

Propuestas de bizcochos salados

Propuestas de bizcochos salados
Propuestas de bizcochos salados
Food Trucks
Desactivado

La clásica división entre platos dulces y salados va pasando a la historia: en la cocina actual se utilizan cada vez más técnicas e ingredientes de la cocina dulce en los platos salados, y viceversa.  

Un ejemplo serían los bizcochos salados, que utilizando técnicas de pastelería nos permiten preparar un entrante, una merienda o un plato ligero o para llevar a una cena informal, ya que se pueden preparar con antelación y consumirlos tanto fríos como calientes o tibios. 

Según la RAE, un bizcocho es un "dulce blando y esponjoso, hecho generalmente con harina, huevos y azúcar, que se cuece en el horno". Un bizcocho salado utilizará dos de estos tres ingredientes básicos, harina y huevos, a los que añadiremos, además de sal, queso, embutidos, aceitunas, verduras o incluso carnes o pescados (y la leche, que no menciona la definición académica). 

Empecemos pues, por un bizcocho salado según la receta de la conocida divulgadora de cocina Simone Ortega

Bizcocho salado de queso, jamón y aceitunas 

Imagen eliminada.

Ingredientes: 

  • 3 huevos 
  • 150 g de harina 
  • 150 g de queso rallado 
  • Un puñado de nueces picadas 
  • 50 g de aceitunas negras o verdes sin hueso 
  • 150 g de jamón de York en dados 
  • 120 ml de leche 
  • 100 ml de aceite 
  • 1 cucharadita colmada de levadura química (Royal) 
  • ½ cucharadita de sal 
  • Pimienta negra molida 
  • Aceite o mantequilla 
  • Hierbas aromáticas (albahaca, orégano…) al gusto 
  • Harina para untar el molde

Preparación: 

- En un cuenco, batimos los huevos, añadimos la leche y el aceite.  

- Mezclamos la harina con la levadura y la añadimos al cuenco de los huevos hasta conseguir una mezcla homogénea y sin grumos. Añadimos la sal, la pimienta, las hierbas aromáticas y el queso rallado, reservando una pequeña cantidad para el acabado. 

- Engrasamos con mantequilla un molde alargado y lo espolvoreamos con harina o bien lo cubrimos con papel de horno engrasado. Vertemos un tercio de la mezcla y repartimos por encima la mitad de las aceitunas cortadas, el jamón y las nueces. Vertemos otro tercio de la masa y repetimos la operación anterior, y acabamos cubriendo con el resto de la masa. Espolvoreamos con el resto del queso rallado. 

- Metemos el molde en el horno precalentado a 180ºC y dejamos cocer unos 45 minutos,  aunque 10 minutos antes lo pincharemos con un cuchillo o un pincho hasta que salga seco. 

- Podemos usar el queso que más nos guste o una mezcla de quesos, y ajustaremos la sal según la que aporte el queso elegido.  

Con esta misma receta, podemos preparar diferentes bizcochos con otros ingredientes, como tomates secos, pollo u otros embutidos, o dando más protagonismo al queso. Por ejemplo, podríamos preparar, a partir de una ensalada clásica, la siguiente receta.  

Bizcocho con queso azul, peras y nueces 

Ingredientes: 

  • 3 huevos 
  • 175 g de harina 
  • 100 ml de leche 
  • 6 cucharadas de aceite de oliva 
  • 1 sobre de levadura química 
  • 200 g de queso, la mitad azul y la mitad de vaca suave 
  • 1 pera grande 
  • 50 g de nueces peladas y picadas 
  • 1/2 cucharadita de sal 

Preparación: 

- Pelamos la pera, le quitamos el corazón y la cortamos en dados. 

- En un cuenco, mezclamos la harina con la levadura y la sal. Añadimos las nueces y la pera y mezclamos bien. 

- En otro cuenco grande batimos los huevos, añadimos la leche y el aceite y mezclamos bien. Agregamos el queso azul deshecho con las manos y el otro queso rallado y volvemos a mezclar. Añadimos finalmente la mezcla de harina y mezclamos hasta obtener una masa homogénea. 

- Engrasamos un molde rectangular o lo recubrimos con papel de horno (si es un molde de silicona no hace falta) y vertemos la mezcla anterior. Metemos en el horno precalentado a 180º C y cocinamos unos 45 minutos,  aunque 10 minutos antes lo pincharemos con un cuchillo o un pincho hasta que salga seco. 

Tradicionalmente, los bizcochos se preparan en moldes alargados tipo plum cake, pero podemos utilizar también moldes redondos o moldes individuales para magdalenas, para obtener raciones individuales. En este caso, el tiempo de cocción será necesariamente más breve. 

Imagen eliminada.

Budín o pudin salado 

Una vez visto cómo hacer un bizcocho salado, podemos recurrir a preparaciones que nos darán un resultado similar, aunque no podemos denominarlas bizcocho sino más bien budín o pudin. 

Imagen eliminada.

En muchos casos, se cuecen al baño maría, no llevan levadura y sustituiremos alguno de los ingredientes básicos del bizcocho, como la leche, la harina o los huevos, por patata o alguna verdura cocida y triturada, ya sean espinacas o coliflor, como en esta receta. 

Budín de coliflor 

Ingredientes: 

  • 1 coliflor de unos 700 g 
  • 4 huevos 
  • ½ litro de leche fría 
  • 3 cucharadas soperas colmadas de harina 
  • 50 g de mantequilla 
  • 2 cucharadas de aceite 
  • 100 g de queso rallado 
  • Nuez moscada  
  • Sal 
  • Salsa de tomate 

Preparación: 

- Cortamos los arbolitos de la coliflor, desechando el tronco central, y los hervimos o los cocemos al vapor. Los colamos y aplastamos con un tenedor hasta obtener un puré. 

- Preparamos una bechamel: en una sartén ponemos el aceite y la mitad de la mantequilla a derretir, añadimos la harina y removemos con unas varillas unos minutos para obtener un roux al que añadiremos la leche fría, poco a poco y sin dejar de remover para que no se formen grumos. Cocemos 8 o 10 minutos, salamos y aderezamos con nuez moscada. 

- Batimos los huevos en un cuenco, añadimos la bechamel y el queso rallado, integramos bien y finalmente añadimos la coliflor. 

- Vertemos la mezcla en un molde engrasado con mantequilla y cocemos al baño maría en el horno precalentado donde habremos puesto un recipiente con agua. Cocemos durante una hora o hasta que al pinchar el budín, el cuchillo salga seco. 

- Desmoldamos y servimos con salsa de tomate caliente por encima o en una salsera aparte. 

Similar pero con menos ingredientes seria preparar un budín de espinacas con dos quilos de espinacas salteadas en mantequilla o aceite que mezclaríamos con 3 huevos batidos y tres cucharadas de leche y después coceríamos la mezcla también al baño maría. 

Agar-agar y gelatina: similitudes y diferencias

Agar-agar y gelatina: similitudes y diferencias
Agar-agar y gelatina: similitudes y diferencias
Food Trucks
Desactivado

La gelatina forma parte de muchos de los postres caseros que elaboramos. Aparte de ser el ingrediente principal en las gelatinas de sabores, este alimento rico en colágeno también es habitual en tartas, en una mousse o en una crema de galletas. 

El agar-agar, mucho menos conocido en nuestro país, es como una gelatina para veganos. En Japón, sin embargo, se utiliza desde hace siglos, en muchas recetas. 

Tanto la gelatina como el agar-agar tienen un gran poder gelificante y espesante, aunque su textura y modo de empleo son distintos. También existen diferencias desde el punto de vista químico y nutricional. 

diferencias

Puntos en común y diferencias 

Como hemos adelantado, la gelatina y el agar-agar son dos ingredientes gelificantes muy usados en repostería por sus características y propiedades. Aun así, cada uno tiene sus peculiaridades. ¡Te las explicamos! 

La gelatina es una sustancia de origen animal que se obtiene de los huesos y cartílagos de animales y contiene altas dosis de colágeno, una proteína compuesta por aminoácidos. Podemos encontrarla en hojas o en polvo y es incolora, inodora e insípida. 

El agar-agar, por su parte, se obtiene a partir de algas. Su origen vegetal hace que sea apto para vegetarianos y veganos. A diferencia de la gelatina, que es una proteína, el agar-agar es un carbohidrato.    

En cuanto a su uso, la gelatina en hojas hay que ponerla a remojo en agua fría durante 5 o 10 minutos para que se hidrate. Pasado ese tiempo, las hojas hidratadas se escurren bien y se disuelven en un líquido caliente para incorporarlas a una receta. Si la gelatina es en polvo, puede seguirse el mismo procedimiento o bien ponerla un cazo a fuego mínimo con agua fría y remover hasta que se disuelva. 

La gelatina solo cuaja al enfriar. En cambio, el agar-agar tiene un mayor poder gelificante, es decir, una mayor capacidad de convertir un líquido en gel. 

Cuando preparamos un postre con gelatina, esta se disuelve en líquido caliente y se añade al resto de la preparación fría. En cambio, con el agar-agar hay que llevar todo el líquido a ebullición y mantener el hervor un par de minutos. 

Recetas con agar-agar y gelatina 

Conocidas las singularidades de cada alimento, es hora de incorporar a nuestras recetas el agar-agar y la gelatina. Te proponemos dos con cada uno de estos gelificantes. 

Flan de frutos rojos con agar-agar 

flan frutos rojos

Al inconfundible sabor de las moras y los arándanos se suman sus infinitas propiedades. Antioxidantes y antiinflamatorios, los frutos rojos siempre son una opción ideal en cualquier postre. Prepara este delicioso y saludable flan. 

Ingredientes: Un puñado de moras, frambuesas, fresas y arándanos, dos cucharadas de agar-agar, una taza de leche vegetal, un vaso de agua, un cuarto de taza de azúcar moreno y una cucharadita de esencia de vainilla. 

Preparación (para 2 personas): 

- Lavamos los frutos rojos y los ponemos en la batidora junto con la leche vegetal, la esencia de vainilla y el azúcar. Trituramos hasta obtener una crema homogénea y densa. 

- Calentamos la mezcla en una olla a fuego medio durante 5 minutos sin dejar de remover. Después, retiramos del fuego. 

- Ponemos a hervir media taza de agua y disolvemos en ella el agar-agar. Dejamos que hierva durante un par de minutos, sin dejar de remover, hasta que el agar-agar se disuelva completamente. Lo sacamos del fuego y lo añadimos a la crema de frutos rojos. 

- Repartimos la crema en vasitos de flan, dejamos que se enfríen en la nevera, como mínimo, una hora. Después, ya podrás disfrutar de este delicioso flan de frutos rojos y conservar el resto en la nevera unos 5 días más.  

Gominolas caseras de frutas con agar-agar 

gominolas caseras

Sanas y deliciosas, son el capricho ideal para grandes y pequeños. Además, puedes guardar las gominolas en la nevera, aunque seguramente durarán muy poco. 

Ingredientes: 250 ml zumo de naranja, 200 ml de agua, 150 g de azúcar y 8 g de agar-agar en polvo. 

Preparación: 

- Ponemos a hervir en un cazo agua, y cuando hierva, espolvoreamos encima el agar-agar en polvo y removemos un par de minutos más. 

- En un bol, mezclamos el zumo de naranja con el azúcar. 

- Retiramos del fuego el agar-agar, mezclamos con el zumo de naranja y volvemos a calentar un par de minutos más, sin dejar de remover. 

- A continuación, incorporamos la mezcla en los moldes elegidos y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Es recomendable poner las golosinas en un tarro de cristal en el frigorífico. 

Gelatina de limón casera 

gelatina de limón

Este postre refrescante y natural es la mejor opción después de comer o cenar. Toma nota de cómo prepararlo. 

Ingredientes: 150 ml de zumo de limón, 350 ml de agua, 60 g de azúcar y 6 hojas de gelatina neutra. 

Preparación (5 o 6 raciones): 

- Exprimimos tres o cuatro linones, hasta lograr unos 150 ml de zumo. Lo pasamos por un colador para eliminar los restos de pulpa. 

- Añadimos agua y azúcar al zumo de limón. 

- A continuación, ponemos la gelatina neutra en remojo. La cantidad ha de ser suficiente para cuajar 500 ml de preparación. 

- Una vez remojada la gelatina, calentamos en un cazo un tercio de la limonada. Cuando rompa a hervir, la retiramos del fuego y le añadimos la gelatina escurrida. 

- Mezclamos bien con unas varillas e incorporamos con el resto de la limonada. 

- Repartimos la gelatina líquida en los moldes, que pueden ser vasos para flan. 

- Los dejamos reposar en la nevera hasta que se enfríen bien. Incluso podemos dejarlos toda la noche. 

Mousse de plátano con gelatina 

Mousse de platano

Nutritivo y energético, este tentempié es ideal para reponer fuerzas. Apenas necesitas unos pocos ingredientes y, en menos de media hora, estará listo. 

Ingredientes: Tres plátanos de Canarias, dos o tres claras de huevo, dos hojas de gelatina, una cucharada de limón, una cucharada de azúcar glas, 30 ml de agua y una ralladura de limón. 

Preparación (5 o 6 raciones): 

- Pelamos y troceamos los plátanos. Los ponemos en un bol y exprimimos limón por encima para que no se pongan oscuros. 

- Ponemos en un vaso de batidora agua fría, junto con dos hojas de gelatina. 

- Trituramos los plátanos con una batidora. Calentamos un poco el agua y disolvemos en ella la gelatina. Mezclamos la gelatina disuelta con los plátanos triturados y reservamos. 

- En otro bol ponemos las claras, añadimos unas gotas de limón y una cucharada de azúcar glas. Las batimos con una varilla hasta que queden bien montadas. 

- En ese momento, las mezclamos con los plátanos triturados y la gelatina. 

- Una vez lista la mezcla, la repartimos en bols. Los metemos al frigorífico, como mínimo, una hora,  para que se enfríen. Opcionalmente, podemos añadir un puñado de frutos secos o unas virutas de chocolate al mousse de plátano.