Focaccia casera con sal marina y romero
Receta de focaccia, un pan italiano fácil de preparar en casa
La focaccia es una de las elaboraciones más representativas de la panadería italiana. Originaria de Liguria, destaca por su miga tierna, su superficie irregular marcada con los dedos y el uso generoso de aceite de oliva virgen extra. Aunque existen numerosas variantes según la región y los ingredientes utilizados, la versión con sal marina y romero es una de las más conocidas.
Prepararla en casa requiere algo de tiempo debido a los periodos de fermentación, pero el proceso resulta sencillo y no exige conocimientos avanzados de panadería. El aceite aporta jugosidad a la masa y ayuda a conseguir una corteza dorada, mientras que el romero añade el aroma característico de esta receta, aunque es una elaboración totalmente versátil que acepta todo tipo de añadidos. Puede servirse recién horneada, utilizarse para preparar bocadillos o acompañar tablas de quesos, embutidos y ensaladas. Una vez se prueba recién hecha, es difícil volver a conformarse con las versiones industriales.
Con qué acompañar la focaccia casera
La focaccia puede servirse como aperitivo junto a aceitunas, quesos curados o embutidos italianos. También resulta ideal para acompañar ensaladas, cremas de verduras o platos de pasta.
Otra opción es abrirla por la mitad y utilizarla como base para preparar bocadillos con mozzarella, tomate y rúcula. Para beber, combina muy bien con una cerveza rubia suave o con vinos blancos secos.
Ingredientes para la focaccia casera
Nº de comensales
6500 g de harina de fuerza
350 ml de agua templada
7 g de levadura seca de panadería (o 20 g de levadura fresca)
10 g de sal
40 ml de aceite de oliva virgen extra
2 ramas de romero fresco
1 cucharadita de sal marina en escamas
- Dificultad: Fácil
Utilizar una harina de fuerza de buena calidad ayuda a desarrollar una miga más aireada.
Respetar los tiempos de fermentación es clave para obtener una focaccia esponjosa.
Humedecer ligeramente las yemas de los dedos evita que la masa se pegue al formar los característicos hoyuelos de la superficie.
Añadir una cantidad generosa de aceite sobre la masa favorece el dorado durante el horneado.
Consumir la focaccia el mismo día permite disfrutar de su mejor textura.
Cómo hacer una focaccia casera
Mezclar la harina, la levadura seca y la sal en un recipiente amplio.
Añadir el agua templada y 30 ml de aceite de oliva virgen extra.
Amasar durante unos 10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
Formar una bola y colocarla en un cuenco ligeramente engrasado.
Cubrir con un paño limpio y dejar fermentar durante aproximadamente 1 hora o hasta que doble su volumen.
Engrasar una bandeja rectangular o una fuente apta para horno con parte del aceite restante.
Extender la masa cuidadosamente sobre la bandeja.
Dejar reposar durante 30 minutos más.
Precalentar el horno a 220 °C con calor arriba y abajo.
Presionar la superficie de la masa con las yemas de los dedos para formar pequeños hoyuelos.
Repartir el resto del aceite sobre la superficie.
Espolvorear la sal marina en escamas y las hojas de romero fresco.
Hornear durante 20-25 minutos, hasta que la focaccia esté dorada.
Sacar del horno y dejar reposar unos minutos sobre una rejilla.
Servir templada o a temperatura ambiente.