recetas con huevo

Ideas para aprovechar las claras de huevo

Ideas para aprovechar las claras de huevo
Ideas para aprovechar las claras de huevo
Food Trucks
Desactivado

El huevo vuelve a estar de moda, después de algunos años demonizado porque supuestamente nos hacía subir el colesterol hasta las nubes. Y, por influencia de los grandes chefs, cada vez hay más recetas en las que se utilizan huevos y, sobre todo, las yemas: desde el clásico steak tartar coronado con una yema cruda a las recetas más modernas con yema curada o marinada. Por no hablar de las docenas de recetas de pastelería que solo utilizan la parte anaranjada del huevo. Si cocinamos alguna de estas recetas, ¿qué hacemos con las claras? ¿Las vamos a tirar?

La respuesta es un no rotundo, porque la clara tiene muchas proteínas y vitaminas, y es la parte del huevo que tiene menos colesterol. Es ideal para la recuperación muscular después de hacer deporte, porque su proteína se absorbe con facilidad, y por la mañana, para estimular el metabolismo.

Dicho esto, vamos a la parte práctica: ¿cómo podemos aprovechar las claras que nos han quedado después de hacer una salsa holandesa, una crema o unos tocinillos de cielo?

Más que tortillas aburridas

En repostería, el destino clásico de las claras de huevo es el merengue, y en la cocina salada, la primera tentación puede ser hacernos una tortilla aburrida, como las llama el popular chef televisivo Marc Ribas, que es una buena alternativa por un almuerzo o cena proteico sin grasas ni colesterol. Los culturistas las comen a menudo, algunos cada día, porque les aporta cero grasa y mucha proteína para aumentar su masa muscular. Pero está claro que podemos utilizar las claras en muchas otras recetas.

En primer lugar, decir que las claras se pueden congelar; si no las utilizamos enseguida, las podemos poner en un recipiente hermético y congelarlas, no perderán ninguna de sus propiedades, tal vez solo un poco de facilidad para montarlas.

Si no se congelan, podemos hacer merengue, como ya hemos dicho, que solo lleva claras y azúcar y se cuece al horno; un lemon pie, el pastel de limón coronado con merengue; una mousse de chocolate, en la que las claras bien montadas aportarán esponjosidad; un bizcocho; unos macarons o unos financieros, clásicos de la repostería francesa. Todo ello en la cocina dulce.

En la cocina salada, podemos utilizar las claras para clarificar caldos; para hacer soufflés o muselinas (claras montadas con alioli o mayonesa, por ejemplo) para cubrir y gratinar un filete de bacalao, por ejemplo.

Incluso las podemos utilizar para preparar algunos cócteles, como el pisco sour que se ha puesto de moda con el estallido de la cocina peruana en nuestro país.

Cómo aprovechar las claras de huevo

Tortilla de claras

Ingredientes: 3 claras de huevo, aceite, sal y pimienta. Opcional: hierbas aromáticas, champiñones, queso ...

Batimos con fuerza las claras, hasta que estén espumosas, y las salpimentamos al gusto.

Cuajamos la tortilla en una sartén caliente con un chorrito de aceite, teniendo en cuenta que se hará mucho más deprisa que una tortilla con huevo entero, con un minuto bastará si queremos que no quede seca.

Para dar sabor a la tortilla, podemos añadirle hierbas aromáticas picadas (perejil, cebollino, cilantro, orégano) o bien unos champiñones laminados y salteados, daditos de jamón dulce o queso. O los ingredientes que nos apetezcan, previamente salteados si son crudos porque la tortilla cuajará enseguida.

Gambas con gabardina

Ingredientes: 200 g de harina, 2 claras de huevo, gambas peladas, levadura, aceite de girasol y de oliva y sal.

En un bol mezclamos la harina tamizada con una pizca de levadura, añadimos tres cucharadas de aceite de girasol, 25 ml de agua tibia y un poco de sal. Mezclamos bien y dejamos reposar una hora.

Montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos con mucho cuidado, mezclando de abajo hacia arriba, a la masa preparada.

Salamos las gambas, las pasamos por la masa y las freímos en abundante aceite caliente hasta que cojan un color dorado.

Acompañamos con la salsa que prefiramos.

Soufflé de berenjenas

Ingredientes: 1 kg de berenjenas, 4 claras de huevo, 1 cebolla pequeña, ½ litro de leche, 3 cucharadas de queso rallado, 2 cucharadas de fécula de maíz (maicena), 1 cucharadita de aceite neutro, sal y pimienta.

Asamos las berenjenas al horno, las pelamos y picamos la pulpa.

Disolvemos la maicena en la leche. Picamos la cebolla pequeña y la mezclamos con la berenjena, el queso rallado, la leche con fécula y el aceite. Salpimentamos.

Montamos las claras a punto de nieve y las añadimos con cuidado a la mezcla anterior, removiendo de abajo hacia arriba, para que no bajen las claras.

Repartimos la masa en moldes individuales o en uno grande y los cocemos en el horno precalentado a 180º C.

Servimos enseguida para evitar que bajen.

Merengues rellenos

Ingredientes: 8 claras de huevo, 150 g de azúcar lustre, 220 g de azúcar, 200 g de avellanas tostadas, nata o trufa y sal.

Trituramos las avellanas hasta convertirlas en harina.

Batimos las claras con una pizca de sal, incorporamos el azúcar lustre, batimos un minuto más y añadimos el resto de azúcar mientras seguimos batiendo hasta conseguir una textura firme. Añadimos la harina de avellanas sin dejar de batir.

Ponemos la masa en una manga pastelera y formamos bolitas sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado.

Cocemos en el horno precalentado a 140ºC, durante media hora. Dejamos enfriar.

Con otra manga ponemos la nata o la trufa sobre un merengue y tapamos con otro, formando un ‘matrimonio’.

Bizcocho

Ingredientes: 4 claras de huevo, 125 g de azúcar, 90 g de harina floja, 90 g de mantequilla y la piel rallada de medio limón.

Encendemos el horno a 180 grados y deshacemos la mantequilla al baño María poniéndola en un cuenco sobre un cazo con agua caliente.

Untamos con mantequilla un molde, espolvoreamos con harina y eliminamos el exceso.

Batimos las claras a punto de nieve muy fuerte y añadimos, al final, una cucharada de azúcar.

Mezclamos la piel del limón rallada con el resto del azúcar y, con una cuchara grande, vamos añadiéndolo, con movimientos envolventes, a las claras. Mezclamos poco a poco la harina pasada por un tamiz, para que no haya grumos y finalmente, con las mismas precauciones, añadimos a poco a poco la mantequilla derretida a la masa.

Vertemos en el molde enharinado, bajamos la temperatura del horno a 160º y dejamos que cueza unos treinta minutos. No se puede abrir la puerta del horno para comprobar si el bizcocho ya está cocido hasta pasados veinte o veinticinco minutos porque bajaría.

Galletas de coco

Ingredientes: 4 claras de huevo, 200 g de mantequilla, 200 g de azúcar, 130 g de harina y 100 g de coco rallado.

Montamos las claras a punto de nieve y las reservamos.

En un bol mezclamos el azúcar, la harina y el coco rallado y añadimos la mantequilla pomada, hasta conseguir una mezcla homogénea.

Ponemos la masa en una manga pastelera y hacemos pequeñas bolas sobre una bandeja de horno con papel sulfurizado, separadas para que no se peguen.

Las metemos en el horno precalentado a 180º C durante 15 minutos o hasta que veamos que los bordes se empiezan a dorar.

Las enfriamos sobre una rejilla, y si les queremos dar forma cilíndrica, las ponemos sobre un tubo metálico largo, con el peso se cerrarán solas por los lados.

Una vez frías, se pueden guardar varios días en un recipiente hermético.

¡Échale huevos al desayuno con estas recetas!

¡Échale huevos al desayuno con estas recetas!
¡Échale huevos al desayuno con estas recetas!
Etiquetas
Food Trucks
Desactivado

Desayunar de lujo es un placer dificil de superar. Dentro de las enormes opciones que tenemos para disfrutar con el desayuno, una de las más importantes y deliciosas es darles a los huevos un protagonismo especial. Te proponemos diez ideas para sacarle partido a los huevos y empezar el día con felicidad. Además, casi todas ellas son propuestas flexibles, en que puedes cambiar alguno de los ingredientes para aprovechar la receta en función de lo que tienes en casa disponible para cocinar.
 

Huevos revueltos con bogavante

Los huevos revueltos son uno de esos platos que pueden salvar cualquier desayuno, y cuya preparación puede adaptarse a todo tipo de combinaciones. La clave es cocinarlos con suavidad. Una combinación ganadora consiste en retirar el coral de la cabeza de un bogavante. Cocinar la carne del mismo y preparar unos huevos revueltos a los que añadimos la carne de bogavante en trozos en el último momento. Ya fuera del fuego, salseamos con el coral del bogavante para que el calor residual lo cocine ligeramente y los aromas perfumen intensamente.

Ensalada de huevo con mayonesa y mostaza

Ensalada de huevo: una versión de la ensalada de patata donde el huevo cocido se mezcla con una salsa mayonesa aderezada con salsa de mostaza. El huevo picado combina fantástico con este par y un poco de cebollino ayuda a refrescar la mezcla. Recuerda salpimentar, mejor con pimienta blanca para que no se vean bolitas en el resultado final.

Frittata de verduras

La versión italiana de la tortilla es gruesa y jugosa, cuajada en sartén o en horno, una ocasión para desayunar con huevos y conocer cocinas hermanas. Para cocinarla salteamos las verduras (tomates, calabacín, pimiento,...) y las reservamos. En la sartén cuajamos una base hecha con huevos batidos a la que se puede añadir un poco de crema de leche. Cuando empiece a cuajar por la parte de abajo, añadimos las verduras.

Tortillas rellenas

Según el gran cocinero Escoffier, una tortilla ha de ser unos huevos revueltos contenidos en una fina película de huevo coagulado. Un interior cremoso es garantía de felicidad palatal. Por ello en realidad una tortilla admite cualquier combinación que serviría para los huevos revueltos aunque terminemos la elaboración con una cocción intensa - en contraposición a la lentitud que antes comentábamos en los revueltos- para que se forme la fina corteza exterior. Algunas combinaciones de eficacia probada para convertir en ganador nuestro desayuno con huevos son:

Tortilla rellena de bacalao. (bacalao desmigado y deshidratado, a punto de sal. Importante secarlo bien incluso pasándolo por un centrifugador para que no se nos agüe la tortilla). Obviamente, no añadimos sal al huevo porque este condimento ya lo aporta el bacalao.

Tortilla con verduras. Cocinamos unas verduras, que pueden variar según temporada o disponibilidad y darán un toque distinto a la tortilla. Al ser una tortilla de desayuno, la queremos fina y ligera y por ello no mezclamos las verduras con todo el huevo sino que mezclamos una parte del mismo y añadimos esta mezcla como relleno cuando una lámina de huevo ya está cuajada y será nuestra "piel".

- Tortilla de espinacas con pasas y panceta. Cocinamos brevemente unas hojas de brotes de espinacas limpias en mantequilla a las que añadimos unas pasas -sin pepitas y deshidratadas- y unos cortes finos de panceta. Salpimentamos y ya tenemos nuestro relleno. Ahora preparamos la tortilla bien fina en la sartén y rellenamos con esta mezcla vegetal de alto valor sabroso.

- Tortilla biquini. Sobre la base cuajada de una tortilla ponemos láminas finas de un buen jamón cocido y de un queso de calidad que sea ligeramente fundente. Enrollamos y tenemos la fusión del mundo tortilla con el fabuloso mixto o biquini.

Huevos rellenos con garbanzos guisados

Los garbanzos guisados con tomate a menudo se complementan con huevo duro, así que en esta ocasión preparamos unos bocados ideales para desayunar que podemos tener cocinados des de la víspera anterior. Para ello, guisamos unos garbanzos con un buen sofrito (al que podemos añadir pimentón de la Vera para darle un toque ahumado, unos tacos de panceta salteada o cualquier plus que se nos ocurra para darle un toque personal)  y los utilizamos para rellenar los huevos cocidos a los que quitamos las yemas que mezclamos con nuestro guisado.

Huevos con aguacate y tortilla

El aguacate es otro elemento que funciona muy bien con el huevo. En este caso le podemos dar un toque distinto preparando un huevo frito que pondremos junto al aguacate recién cortado en láminas (para que no se ennegrezca) sobre una tortilla de maíz. Unas aceitunas de Aragón (o unas kalamata) le darán un contraste fantástico a la mezcla final.

Huevos en cazuelita con guisantes negros y sobrasada

Los guisantes negros son una legumbre típica de la comarca del Berguedá, de carácter recio y potente, también podemos utilizar cualquier legumbre que nos guste. Para un desayuno fuerte es ideal la combinación de cuchara: la yema del huevo se convierte en una salsa espectacular. Para prepararlo salteamos los guisantes negros o la legumbre escogida con sobrasada de calidad y añadimos unas cucharadas de sofrito que tengamos preparado. Ponemos esta base en una cazuela y encima el huevo que cuajaremos en el horno durante siete u ocho minutos.

Huevos al horno con tomate

Los huevos cocinados al horno tienen el peligro de la sobre cocción. Si nos pasamos de tiempo las proteínas se coagulan excesivamente y quedan gomosos y secos. Una buena protección es utilizar una salsa líquida para protegerlos ligeramente, y recuerda situarlos en una zona central del horno para que se cocinen igual por encima que por debajo.

Para preparar la salsa de tomate ponemos a calentar en una sartén un poco de aceite en el que sofreímos unos minutos la cebolla rallada y los ajos laminados. Añadimos unas cucharadas de brandy -opcional- y un poco de pimentón de la Vera, el tomate en conserva y cocinamos hasta que se reduzca y concentre. Ponemos la salsa y los huevos en una cazuela o fuente apta para el horno y cocinamos a fuego medio unos minutos vigilando: en cuanto la clara se coagule, lo mejor es retirarlos. ¿Quieres una mejora en la receta? Añade dados de bacon tras cocinar la cebolla en el sofrito.

Helado yema de huevo

La yema de huevo es parte de la mayoría de recetas de helado, por ello es muy natural convertir este ingrediente que ayuda a dar textura en el principal sabor del mismo helado. Para ello, mezclamos 300 g de yema de huevo con 150 ml de leche y 100 g de azúcar glass. Opcional unas semillas de vainilla natural. Cocinamos la mezcla -mejor al baño María- justo hasta el punto en que va a empezar la ebullición. Ponemos en la heladora y si no tenemos, en el congelador y batimos la mezcla cada dos horas hasta formar el helado cremoso.

Huevos Benedict

Los huevos benedictinos son probablemente el gran estándar del desayuno con huevos. Pueblan los brunch del mundo y por algo será. La combinación crujiente de la base tostada y los sabores ahumados del bacon combinan de maravilla con el huevo escalfado y esa especie de 'mayonesa hecha con mantequilla' que es la salsa holandesa.

INGREDIENTES:
  • 4 huevos grandes
  • 50 ml de vinagre
  • 4 rebanadas de pan de molde
  • 4 lonchas de bacon o jamón
  • Sal y pimienta negra

Para la salsa holandesa

  • 4 yemas de huevo
  • 250 g de mantequilla clarificada
  • Zumo de limón
  • Sal
PREPARACIÓN:

Clarificamos la mantequilla fundiéndola en un cazo de fondo grueso, a fuego bajo y sin remover. Con una cuchara vamos retirando la espuma que se forma en la superficie y vertemos en un tarro dejando el fondo blanco de residuos en la sartén. Mezclamos las yemas con el agua y un poco de sal, cocinamos al baño María muy suave mientras batimos con varillas hasta que espese. Añadimos poco a poco la mantequilla clarificada y montamos como si hiciéramos una mayonesa. Aliñamos con zumo de limón. Escalfamos los huevos en agua con vinagre y sal  y tostamos el pan. Colocamos las tostadas, el huevo, unas lonchas de jamón y cubrimos con la salsa holandesa.

10 recetas para quedar bien... ¡con un par de huevos!

10 recetas para quedar bien... ¡con un par de huevos!
10 recetas para quedar bien... ¡con un par de huevos!
Etiquetas
Food Trucks
Desactivado

Los huevos han pasado unos años de descrédito porque decían que hacían subir mucho el colesterol en la sangre, pero ahora, como ocurre a menudo, nos hemos ido al otro extremo y hay consenso en asegurar que se trata de un producto sano y bueno que debemos consumir regularmente, al menos un par de veces por semana, e incluso cada día en el caso de una dieta equilibrada de una persona sana.

Se trata de un alimento que nos ofrece proteína de alta calidad, grasas saludables y un montón de vitaminas, minerales y antioxidantes. Y colesterol, claro, pero los estudios de los últimos años han demostrado que este colesterol no se asimila tanto como se creía, y que lo más importante es cómo se cocina y el tipo de alimentación que practicamos. Según estas investigaciones, el propio huevo contiene sustancias que bloquean la entrada de buena parte de su colesterol en el ser humano.

Es decir, que si nuestra dieta contiene exceso de proteína de origen animal y siempre cocinamos los huevos fritos, sí que aumentará nuestro nivel de colesterol, pero si seguimos una dieta equilibrada, con mucha fruta y verdura, legumbres, frutos secos, pescado azul, etc., y cocinamos los huevos no siempre del mismo modo, no nos harán ningún daño, al contrario. Por eso su consumo está muy indicado para dietas ovolactovegetariana.

Esto no significa que no podamos comer huevos fritos y tortillas, sino que más vale no hacerlo cada día porque nuestra dieta debe estar basada sobre todo en el equilibrio y la variedad.

Un fijo en la nevera

Los huevos no pueden faltar nunca en nuestra despensa o nevera, además se conservan bien bastantes días. Hace unos meses os explicamos en Gastronosfera cómo elegirlos, cómo leer los números que llevan impresos y cómo cocinarlos a baja temperatura, que es la manera más actual hoy en la cocina de los restaurantes.

Hervidos: Según el tiempo que los tengamos sumergidos en agua hirviendo obtendremos unos huevos pasados por agua, unos huevos mollet o unos huevos duros. Para cocinar huevos pasados por agua, los dejaremos en agua hirviendo entre 2 y 3 minutos, para que quede la clara cuajada en la parte exterior y semiquajada en el centro, y la yema totalmente líquida. Los huevos mollet los tendremos en el agua 5 o 6 minutos, quedará la clara dura y la yema semilíquida. Y para hacer unos huevos duros, alargaremos la cocción a 10 o 12 minutos, y la yema también quedará dura.

Para evitar que los huevos se cuezan más tiempo del deseado, si no los consumimos enseguida, cortamos la cocción poniéndolos en agua con hielo.

Fritos: Sumergimos el huevo en una sartén con abundante aceite muy caliente, para que la clara cuaje enseguida, se doren las puntas y la yema quede líquida.

A la plancha: Para conseguir unos huevos parecidos a los fritos, pero sin tantas calorías, calentaremos una plancha o una sartén antiadherente y echaremos una gota de aceite, verteremos el huevo procurando que la clara se extienda para que se haga antes y dejaremos en el fuego hasta que esté cocida.

Calentados o poché: La manera tradicional consiste en verter el huevo en una olla con agua a punto de hervir, sal y un chorrito de vinagre, que ayudará a la coagulación. Si provocamos un torbellino en el agua, esto ayudará a la clara a envolver la yema. Hay que utilizar huevos muy frescos y con 3 o 4 minutos de cocción será suficiente para que nos quede la clara cocida y la yema líquida.

Más fácil y segura, consiste en forrar una tacita o un tazón pequeño con un rectángulo de film de cocina, untarlo por dentro con un poco de aceite y poner un huevo. Cerramos el film formando un saquito y lo atamos con hilo de cocina o con aquellos hilos metálicos que cierran las bolsas de pan de molde, por ejemplo. Los saquitos los cocemos en agua hirviendo el mismo tiempo, de 3 a 4 minutos, les retiramos el hilo y separamos el film del huevo, cosa que facilitará el aceite que hemos puesto. Si utilizamos huevos de codorniz, con un minuto será suficiente para cocerlos.

Tortillas: Solas o rellenas, las tortillas se hacen batiendo los huevos en un plato o cuenco y vertiéndolos en una sartén caliente con un poco de aceite, hasta que se cuaja la tortilla, más o menos según el gusto de cada uno, enrollándola sobre sí misma si es de pocos huevos o girándola con la ayuda de un plato o una tapa. Si se rellenan, generalmente se cuecen primero los ingredientes que acompañan el huevo, como en el caso de la tortilla de patatas o las tortillas de legumbres o de verduras.

Para hacer una tortilla abierta, se vierte el huevo batido en el fondo de la sartén y se ponen los ingredientes del relleno ya precocidos encima, y se deja cuajar sin tumbarla. También se puede cocer igual al horno.

Revueltos: A diferencia de la tortilla, no batimos el huevo antes de echarlo a la sartén, sino que se lo añadiremos directamente y removeremos con una espátula para romper la yema y que se mezcle con la clara. Para que no se cuaje demasiado pronto, el huevo revuelto se cocina a fuego medio, y se puede añadir un poco de nata para hacerlo más cremoso. Se pueden cocinar los huevos solos o revueltos sobre algún otro alimento previamente salteado en la sartén, por ejemplo, unos espárragos.

Cuando hablamos de huevos, todos tenemos en mente los huevos de gallina, los más comunes, pero en el mercado se pueden encontrar muchos más tipos, y esencialmente comparten las características que hemos descrito hasta ahora. Desde los huevos de codorniz, muy conocidos y que necesitarán lógicamente mucho menos tiempo de cocción pero podemos darles el mismo uso, como los de pata, muy nutritivos, o los de oca, más grandes y que aportan mucho hierro. Por no hablar de los huevos de avestruz, que cuestan más de encontrar pero se pueden adquirir en el mercado en puestos especializados y tienen un peso equivalente a una veintena de huevos de gallina. No los podremos cocinar un día cualquiera, tendremos que esperar a ser un buen grupo en la mesa.

Recetas

Recetas con huevos las hay a millares: sólo de tortillas, la lista es interminable, basta con echarle imaginación. Hemos preparado unas cuantas recetas fáciles para quedar bien sin mucho trabajo, con clásicos a los que podemos dar nuestro toque personal, como los huevos estrellados; platos de otros países, como los huevos escoceses (que son de origen inglés!); tortillas con ingredientes diferentes o platos más modernos, como las tortillas abiertas. Además, podéis encontrar recetas de huevos a baja temperatura en esta página de Gastronosfera.

Huevos escoceses

Ingredientes

- 8 huevos

- 400 g de carne de cerdo picada o de salchichas

- harina blanca

- sal y pimienta

- aceite de oliva

- ajo y perejil

Para rebozar:

- 1 huevo

- pan rallado

Preparación

Ponemos a hervir 8 huevos enteros en una olla con agua y sal y los tenemos unos seis minutos, los sacamos y los enfriamos en agua con hielo. Si queremos la clara totalmente cuajada, los dejaremos 10 minutos. Enfriamos, pelamos y reservamos.

Mezclamos la carne con la cebolla, el ajo y el perejil picados muy finos y salpimentamos. Si utilizamos salchichas, no hace falta salpimentar, porque la carne ya lo está. Hacemos ocho bolitas y las estiramos, formando círculos de unos 10 cm de diámetro.

Pasamos los huevos por harina blanca y los ponemos en el centro de los círculos de carne, doblamos la carne sobre el huevo y formamos una especie de croquetas. Batimos el último huevo y pasamos las croquetas de carne por el huevo batido y pan rallado.

Las podemos freír en aceite caliente o cocerlas al horno a unos 200ºC hasta que estén bien doradas.

Estos huevos se suelen comer fríos acompañados de una ensalada, y también se pueden acompañar con salsa de tomate casera o salsa mahonesa.

Tortilla abierta de bacalao y alcachofas

Ingredientes

- 2 alcachofas

- 4 huevos

- bacalao desmigado

- aceite y sal

Preparación

Las alcachofas, peladas y cortadas a láminas, se fríen en una sartén o se saltan con poco aceite, que si son tiernas y las cortamos delgadas no necesitan demasiada cocción. Cuando se doren, si no están suficientemente hechas, podemos tapar la sartén y se terminarán de hacer en un momento. Cuando están listas, las reservan.

En la misma sartén, si puede ir al horno, o en una bandeja que ofrezca la misma posibilidad, previamente untada con aceite, vertemos los huevos batidos y con el punto de sal que creamos necesario según nos haya quedado el bacalao (siempre hay que probarlo en crudo para encontrar su punto de sal). Ponemos encima las alcachofas y el bacalao crudo, pimentamos al gusto, añadimos algunas hierbas picadas (perejil o una punta de tomillo) y lo entramos al horno hasta que el huevo está cuajado a nuestro gusto.

Con diez minutos es suficiente, los primeros cinco con el fuego fuerte, y los últimos, con el grill, de forma que el huevo se hincha un poco.

Si no queremos encender el horno, podemos cuajar la tortilla en la sartén, sin darle la vuelta, hasta que esté a nuestro gusto.

Fritura con huevo escalfado y trufa

Ingredientes

- 4 huevos

- 1 pimiento verde

- 1 cebolla mediana

- 1/2 pimiento rojo

- 1 tomate

- aceite

- sal y pimienta

Preparación

Cortamos los pimientos, la cebolla y el tomate pelado y sin semillas en tiras. En una sartén con un chorro de aceite salteamos la cebolla y los pimientos un par de minutos, añadimos el tomate y freímos dos o tres minutos más. Salpimentamos y ponemos en la base del plato.

Mientras, preparamos los huevos escalfados como hemos explicado antes, los sacamos del hatillo y los servimos sobre la fritura.

Magdalenas de tortilla de patatas con salsa de setas

Ingredientes

- 2 patatas grandes

- 2 cebollas

- 4 huevos

- 200 g de boletus frescos o congelados

- caldo de pollo

- aceite de oliva

- sal y pimienta

Preparación

Cortamos las patatas y una cebolla a trozos pequeños y las freímos hasta que estén blandas, escurrimos, salamos y reservamos sobre papel absorbente.

Batimos los huevos, si puede ser con una batidora eléctrica, para que cojan aire, y los mezclamos con la patata y la cebolla.

Untamos con un poco de aceite unos moldes de silicona para hacer magdalenas y los rellenamos con la mezcla anterior. Cocemos en el horno a 180º unos 10 minutos, o algo menos si queremos que queden un poco crudas por dentro. Podemos pinchar con un palillo para ver el estado de la cocción. Sacamos del molde y servimos con un buqué de lechugas y la salsa de setas.

Para hacer la salsa, saltamos unos boletus frescos, congelados o deshidratados (previamente rehidratados) con cebolla cortada pequeña en una sartén con un chorro de aceite, y cuando estén dorados, vertemos medio vaso de caldo de pollo o de verduras, salpimentamos y lo dejamos cocer antes de pasarlo por la batidora para obtener una crema fina. También podemos poner un chorrito de crema de leche.

Optativamente, podemos añadir un poco de trufa rayada a la mezcla de patata, cebolla y huevos, antes de cuajarse, y a la salsa de setas.

Tortilla-pizza de verduras con anchoas

Ingredientes

- 6 huevos

- cebolla, pimiento verde y rojo, apio, calabacín, berenjena, ajo u otras verduras que tengamos en la nevera

- 6 filetes de anchoa en aceite

- 1 bola de queso mozzarella

- hojas de rúcala

- aceite y sal

Preparación

La base de esta receta es una tortilla de verduras, hecha con lo que tengamos en la nevera, por ejemplo cebolla, pimiento verde y rojo, apio, berenjena, calabacín y ajo, todo cortado en dados regulares y bien salteado en una sartén, por este orden, porque los primeros productos necesitan más cocción. Batimos los huevos y cuajamos la tortilla a nuestro gusto.

Una vez hecha, pero no demasiado, porque después la tendremos que gratinar, la tortilla se pone en una bandeja que pueda ir al horno y se adorna con las anchoas, puestas en forma de estrella. Espolvoreamos con un poco de orégano, se cubre con unas rodajas de queso mozzarella y se lleva una minutos al horno, con el gratinador encendido, hasta que el queso se funda y empiece a dorar.

Antes de servirla, podemos poner sobre la tortilla-pizza unas hojas de rúcala aliñada con aceite y unas gotas de vinagre suave.

Huevos rotos con alcachofas crujientes y jamón

Ingredientes

- 4 huevos

- 2 alcachofas

- 100 g de jamón serrano

Preparación

Pelamos las alcachofas y las cortamos en láminas finas, las pasamos por harina y las freímos en aceite abundante bien caliente. Escurrir sobre papel absorbente.

Freímos los huevos con aceite o en la plancha, como hemos explicado antes.

Ponemos en la base del plato las alcachofas y, encima, el huevo y las rebanadas de jamón. En el momento de servir, con un cuchillo rompemos el huevo para que la yema se esparza por el plato.

Croquetas de tortilla trufada

Del blog Cuinagenerosa

Ingredientes

- 4 huevos

- 1 trufa negra fresca (de verano o de invierno)

- 1 huevo para rebozar

- pan rallado

- aceite y sal

Preparación

Ponemos los huevos en un frasco de vidrio que cierre bien con la trufa, y los dejamos un par de días para que se impregnen del aroma del hongo.

Batimos los huevos de dos en dos, salamos y rallamos trufa; cuajamos las tortillas en una sartén ancha, para que queden bien finas, las dejamos enfriar y las enrollamos de manera que queden bien apretadas, formando un cilindro largo. Hacemos porciones iguales, del tamaño de una croqueta, y las pasamos por huevo batido y pan rallado. Freímos en aceite abundante el tiempo justo para que se doren, y ya podemos servir.

Rebanadas de huevo de codorniz y sobrasada

Ingredientes

- 1 barra de pan tipo baguette

- sobrasada, a ser posible, ibérica

- huevos de codorniz

- aceite y sal

Preparación

Cortamos las rebanadas de pan finas y las untamos con una capa de sobrasada.

Freímos los huevos de codorniz en una sartén con un poco de aceite, salamos ligeramente y ponemos uno sobre cada rebanada de pan con sobrasada. Servimos calientes.

Tortilla de calabaza y calabacín

Ingredientes

- 400 g de calabaza

- 200 g de calabacín

- 6 huevos

- 1/2 cebolla

- aceite y sal

Preparación

Ponemos en una sartén con aceite media cebolla cortada en dados, la dejamos sudar un rato y añadimos la calabaza, también cortada en dados, y después el calabacín. A fuego medio-alto dejamos que el conjunto se dore, moviendo la sartén a menudo, y al cabo de unos diez minutos, echamos un chorrito de agua, sal y pimienta, bajamos el fuego y dejamos que las verduras se rehoguen un rato con la sartén tapada, cinco o diez minutos más.

Mientras tanto, batimos los huevos con sal y un poco más de pimienta recién molida y cuajar la tortilla cuando las verduras están cocidas, procurando dejarla dorada por fuera y jugosa en el interior

El dulce de la calabaza le da un sabor sensacional a esta tortilla.

Tortilla de tortilla trufada

Del blog Cuinagenerosa

Ingredientes

- 4 huevos

- 4 tortillas de trigo o de maíz

- mantequilla de trufa

Preparación

Calentamos la tortilla de maíz en una sartén sin grasa, por los dos lados, y la reservamos.

En la misma sartén, cuajamos una tortilla de un huevo, sin enrollarla.

Untamos la tortilla de maíz con la mantequilla de trufa, ponemos la tortilla de huevo encima y enrollamos.