/ Girona

El restaurante Coordenades se halla en el local que, anteriormente, albergaba el Café de Nit, un punto de reunión habitual para los habitantes de Figueres. Su nombre hace alusión a las coordenadas geográficas del punto en que se ubica, concretamente, por si alguien quiere ir utilizando su navegador, 42º15’57” Norte y 2º57’26” Este.
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Los que conocemos desde hace años los locales gastronómicos de la capital de l’Alt Empordà, por cierto, comarca referente en la restauración de Catalunya y España como bien demostró el gran Ferran Adrià, tuvimos una gran decepción con el cierre de El Dynàmic.
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Una cala de la Costa Brava por el que no ha discurrido el tiempo y dónde olvidarse de los turistas. Cala Banys, con sus árboles exóticos y sus vistas al mar, te invita a tomar un aperitivo de lujo.
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La villa de Llagostera se halla en una situación privilegiada en la comarca del Gironès, junto a la carretera que une Girona con Sant Feliu de Guíxols y otras poblaciones y playas de la Costa Brava, como Santa Cristina d’Aro o, algo más lejos, Palamós. A la salida de la población en dirección a Sta. Cristina, junto a la vía verde en que se ha convertido el trazado de la línea de “carrilet” que unía Girona con Sant Feliu, encontramos una masía del siglo XVII.
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  La Costa Brava está llena de lugares magníficos, de rincones encantadores, de atalayas con vistas privilegiadas, de edificaciones medievales que todavía se conservan como testigos de nuestra historia… Pero hay un puñado de lugares que reúnen en sí mismos todas las condiciones mencionadas para convertirse en espacios sublimes.
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En Batet de la Serra, a un par de kilómetros de Olot por la carretera de Santa Pau, encontramos el Hostal dels Ossos. Fundado en noviembre de 1976 por los abuelos Joan y Pilar, el que entonces era un pequeño hostal ha ido creciendo, con el afán, esfuerzo y dedicación de hijos y nietos de la saga familiar.
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No existe una fórmula de alquimista, no hay más secreto que el trabajo diario y las ganas de revolución año tras año, para convertir lo que en 1986 era una pequeña brasería en Can Massana, un restaurante que en 2008 fue merecedor de recibir una estrella Michelin. Pere Massana, su chef y propietario, tiene un lema: "renovarse o morir", y está claro que las críticas nacionales e internacionales no están por la labor de dejarle salir de la cocina. Y él tampoco. 
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Hasta hace pocos siglos, la cocina silvestre era la que predominaba en las casas rurales de los pueblos, una cocina que dependía de la flora espontánea y de su recolección in situ. Sin embargo, ahora que el campo ha quedado atrás en pro de la ciudad, hemos olvidado completamente el sabor y los olores de muchas plantas y frutos silvestres.
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"Esencia, sobriedad, naturalidad, atemporalidad. Es una búsqueda de nuestros orígenes, de la pureza culinaria". Esa es la filosofía de la que Pere Massana quiso impregnar a su restaurante, Nu (desnudo en catalán). De ahí el nombre.Situado en lo que era La Confiteria Roca de Girona, el restaurante de Pere Massana tiene un único comedor con una capacidad de 38 cubiertos. Su oferta gastronómica se basa en los platos de pequeño formato, raciones para picar y una barra activa.
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